SALUD FELINA | PREVENCIÓN
Rabia en gatos: recomendaciones actualizadas

La guía actualizada del Consejo Asesor Europeo para las Enfermedades Felinas destaca que la vacunación preventiva, el cumplimiento de los esquemas de refuerzo y las medidas de bioseguridad continúan siendo las herramientas fundamentales para proteger la salud animal y prevenir una de las zoonosis más letales.
La rabia continúa siendo una de las zoonosis más graves del mundo y representa un desafío permanente para la medicina veterinaria. En su guía más reciente, el Consejo Asesor Europeo para las Enfermedades Felinas (ABCD) recuerda que la prevención mediante la vacunación sigue siendo la estrategia más eficaz para evitar la enfermedad en los gatos y reducir el riesgo de transmisión a las personas.
Ante la sospecha clínica de rabia, no existe un tratamiento específico que haya demostrado eficacia en gatos. Por ello, el ABCD desaconseja cualquier intento terapéutico y recomienda el confinamiento seguro del animal y la notificación inmediata a las autoridades sanitarias.
COMUNICACIÓN CON LOS TUTORES
Iatrogenia veterinaria: cuando el error puede estar en lo cotidiano

Muchos eventos iatrogénicos no nacen en el quirófano, sino en lo que se dice —o no se dice— en la consulta. La comunicación con los tutores es hoy un factor crítico para la seguridad del paciente y la calidad del acto veterinario.
En la medicina veterinaria, la iatrogenia suele asociarse a fallas técnicas o a escenarios de alta complejidad. Sin embargo, una parte sustancial de los eventos adversos se origina en un territorio menos visible, pero igual de determinante: la comunicación con los tutores.
El término iatrogenia —del griego iatrós (médico) y génesis (origen)— define cualquier daño derivado de la intervención profesional. En este sentido, no se limita a un error clínico. También incluye aquello que el veterinario dice, cómo lo dice y, en muchos casos, lo que no llega a decir.
ETOLOGÍA CLÍNICA Y BIOSENSORES ANIMALES
¿Pueden los animales detectar una enfermedad o la muerte?

Los perros son capaces de percibir compuestos químicos y cambios fisiológicos imperceptibles para el ser humano. ¿Puede esa extraordinaria capacidad sensorial explicar por qué algunos parecen anticipar enfermedades o el final de la vida? La evidencia científica comienza a arrojar luz sobre un fenómeno que durante mucho tiempo fue atribuido al “sexto sentido”.
Es sabido que los animales de compañía poseen una extraordinaria capacidad sensorial. Los perros, por ejemplo, pueden localizar sustancias en concentraciones extremadamente bajas, reconocer individuos por su olor y detectar modificaciones sutiles en el estado fisiológico de otros animales y de las personas.
Cuando esa capacidad se encuentra con la enfermedad humana, aparece un campo de investigación particularmente interesante: la posibilidad de utilizar el olfato animal para detectar alteraciones biológicas antes de que sean evidentes por otros medios.
Pero una pregunta más inquietante permanece abierta: ¿pueden los animales detectar que un ser vivo está próximo a morir?
La respuesta científica es mucho más compleja que un simple sí o no.
SALUD URINARIA EN PERROS Y GATOS
Afecciones urinarias: entre las diez principales causas de consulta veterinaria en el mundo

En los gatos constituyen incluso el motivo de consulta más frecuente, mientras que en los perros ocupan el noveno lugar. Especialistas destacan que el diagnóstico precoz, una nutrición específica, el control del peso, una adecuada hidratación y el manejo del estrés son fundamentales para reducir las recurrencias y mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los animales de compañía.
Las enfermedades del tracto urinario inferior (ETUI) representan uno de los desafíos más frecuentes en la medicina de pequeños animales. Su elevada prevalencia, la complejidad del diagnóstico diferencial y la tendencia a la recurrencia hacen que su abordaje requiera una estrategia integral que combine el tratamiento veterinario con medidas preventivas sostenidas en el tiempo.
Datos difundidos por Royal Canin, dan cuenta que las afecciones urinarias se encuentran entre las diez principales causas de consulta veterinaria a nivel mundial. En los gatos constituyen incluso el motivo de consulta más frecuente, mientras que en los perros ocupan el noveno lugar. A esto se suma un dato preocupante: hasta el 65% de los felinos pueden sufrir una recaída entre uno y dos años después del primer episodio, mientras que la recurrencia de la urolitiasis alcanza al 36% de los perros durante el año posterior al tratamiento inicial.
OPINIÓN PROFESIONAL
Crianza responsable, castración y bienestar animal: un debate que merece más evidencia

La discusión sobre el control poblacional de perros y gatos suele reducirse a la castración y la prohibición de la crianza. En esta columna, el médico veterinario Dr. Rubén Hugo Somoza analiza el tema a la luz de la evidencia científica y plantea la necesidad de políticas integrales centradas en la tenencia responsable, la regulación de la crianza y la evaluación de resultados.
Hay discusiones que empiezan con una buena intención y terminan proponiendo una mala solución.
La creciente confrontación entre determinados sectores proteccionistas y quienes se dedican a la crianza de perros y gatos es una de ellas.
El planteo parece sencillo: hay animales abandonados, los refugios están saturados y todavía existen perros y gatos viviendo en las calles. Entonces, si evitamos que nazcan más animales mediante castraciones masivas y prohibimos o restringimos severamente los criaderos, el problema debería desaparecer.
El razonamiento tiene una lógica aparente. Pero confunde tres fenómenos completamente diferentes: abandono, reproducción irresponsable y crianza responsable.
Cuando el diagnóstico es equivocado, la solución también suele serlo.
