lunes 27 de julio de 2026 - Edición Nº2706

Profesión | 27 de julio

COLUMNA DEL DR. RUBÉN HUGO SOMOZA

¿Invertir dinero en contratar personal de gestión es una buena idea para una clínica veterinaria?

A medida que las clínicas veterinarias crecen, también aumentan los desafíos de organización, administración y liderazgo. Este análisis invita a reflexionar sobre cuándo la incorporación de un responsable de gestión deja de ser un gasto para convertirse en una inversión estratégica.


Dr. Rubén Hugo Somoza
Médico Veterinario y Coach Ontológico Profesional - Director de OnlineVets
“Trabajo acompañando a colegas en procesos de organización y toma de decisiones en clínicas veterinarias”.
Contacto: +54 9 11 6300-1080

 

Durante muchos años la respuesta parecía obvia. La clínica era pequeña. El propietario conocía a todos los clientes. Los números eran relativamente simples. Y la gestión se resolvía entre consultas, cirugías y llamados telefónicos. Sin embargo, la realidad de la profesión cambió.

Hoy una clínica veterinaria puede tener:

- múltiples veterinarios

- recepcionistas

- auxiliares

- servicios especializados

- internación

- farmacia

- laboratorio

- redes sociales

- sistemas informáticos

- proveedores

- indicadores económicos

Y frente a esa complejidad aparece una pregunta que cada vez más propietarios comienzan a hacerse:

¿Tiene sentido invertir dinero en alguien que gestione?

La respuesta corta es: depende.

La respuesta profesional es mucho más interesante.

 

El error de pensar que la gestión es un gasto

Cuando se plantea incorporar una persona dedicada a la gestión, la primera reacción suele ser económica.

¿Cuánto va a costar?

Es una pregunta lógica. Pero no necesariamente la correcta.

La verdadera pregunta debería ser:

¿Cuánto nos está costando no tener gestión?

Porque muchas veces los costos invisibles son enormes:

- agendas mal organizadas

- horas improductivas

- conflictos de equipo

- errores administrativos

- compras ineficientes

- pérdida de clientes

- desgaste del propietario

Y esos costos rara vez aparecen en un balance.

 

El veterinario propietario y la trampa de la multitarea

Una situación muy frecuente en Latinoamérica es que el dueño de la clínica sea simultáneamente:

- director médico

- responsable de recursos humanos

- administrador

- encargado de compras

- responsable de marketing

- gestor financiero

A primera vista parece una forma de ahorrar dinero.

En realidad, suele ser una forma muy costosa de utilizar el recurso más valioso de la empresa: el tiempo del veterinario.

Cuando un profesional altamente capacitado dedica gran parte de su jornada a tareas administrativas, la clínica está utilizando mal uno de sus activos más importantes.

 

No todas las clínicas necesitan un gerente

Aquí aparece una aclaración importante. No todas las clínicas necesitan contratar un gerente profesional. Al menos no todavía.

La necesidad depende de tres factores:

1. Tamaño

Una clínica unipersonal probablemente no requiera una figura específica de gestión.

Una clínica con varios veterinarios y personal administrativo empieza a necesitarla.

2. Complejidad

Hay clínicas pequeñas con una enorme complejidad operativa. Y clínicas relativamente grandes que funcionan de forma sencilla.

La complejidad suele ser más determinante que los metros cuadrados.

3. Capacidad del propietario

No todos los propietarios disfrutan ni dominan la gestión. Y no pasa nada.

Ser un excelente veterinario no obliga a ser un excelente administrador.

Confundir ambas cosas ha generado muchos problemas en nuestra profesión.

 

¿Qué alternativas existen?

La incorporación de gestión no tiene una única forma.

Opción 1: Gestionar personalmente

Puede funcionar. Especialmente en etapas tempranas. Pero exige formación específica y tiempo disponible.

Opción 2: Delegar parcialmente

Recepción fortalecida. Administración profesionalizada. Procesos definidos.

Suele ser el primer paso razonable.

Opción 3: Incorporar un responsable de gestión

Una persona dedicada a coordinar:

- operaciones

- indicadores

- procesos

- recursos humanos

Es el modelo utilizado por la mayoría de las clínicas medianas y grandes más exitosas.

Opción 4: Acompañamiento externo

Consultores especializados. Mentores. Asesores.

Una alternativa especialmente útil cuando la clínica necesita criterio y acompañamiento, pero todavía no tiene escala suficiente para incorporar una posición permanente.

 

La pregunta que cambia la conversación

Quizás la cuestión no sea:

¿Podemos permitirnos contratar gestión?

Sino:

¿Nuestra clínica ya es demasiado compleja para seguir gestionándola como hace diez años?

Porque en algún punto del crecimiento, la gestión deja de ser una tarea secundaria. Y pasa a convertirse en una función estratégica.

 

Reflexión final

La medicina veterinaria cambió. Las expectativas de los clientes cambiaron. Los equipos cambiaron. La complejidad de las clínicas cambió.

La pregunta es si nuestra forma de gestionarlas cambió al mismo ritmo. Porque muchas veces el problema no es la falta de trabajo.

El problema es que seguimos intentando administrar organizaciones cada vez más complejas con herramientas diseñadas para una realidad que ya no existe. Y esa es una conversación que la profesión necesita empezar a tener.

 


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- El costo oculto de no delegar

 

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