Por: Dr. Jorge Daniel García*
La medicina nuclear veterinaria es una aliada insustituible para evaluar la función de órganos y sistemas mucho antes de que los cambios anatómicos sean visibles mediante otros estudios. Sin embargo, uno de los grandes desafíos de esta disciplina ha sido lograr el equilibrio entre obtener imágenes de alta resolución y preservar el bienestar del paciente.
Como pioneros y creadores del primer servicio de medicina nuclear veterinaria de América Latina, en Diagnóstico Nuclear Veterinario (localizado en el Hospital Veterinario del Oeste, Bs.As., Argentina) conocen a fondo este desafío. Tras 16 años de experiencia evaluando pacientes complejos y trabajando en colaboración con la comunidad médica de la región, el centro da un nuevo paso al frente con la incorporación de un software de procesamiento digital de última generación y una nueva Cámara Gamma, destinados a obtener imágenes de alta definición y diagnósticos precisos.

La principal ventaja de esta modernización radica en el procesamiento de la señal. El nuevo sistema mitiga de manera drástica el “ruido” de fondo característico de los estudios gammagráficos tradicionales. El resultado son imágenes de alta resolución y un contraste optimizado, que permiten delimitar áreas metabólicamente activas o lesiones milimétricas con una claridad sin precedentes.
Esta nitidez se traduce en beneficios clínicos para distintas especialidades, entre las que se destacan:
- Oncología: localización exacta de lesiones tempranas.
- Endocrinología: evaluación precisa de la funcionalidad tiroidea, tanto en casos de hipotiroidismo como de hipertiroidismo, y localización de nódulos o tumores.
- Nefrología: realización de estudios dinámicos renales para evaluar el filtrado glomerular.

Para el médico clínico y el tutor del animal, la variable tiempo es crucial. Un equipo más moderno no solo ofrece imágenes más nítidas, sino que también permite trabajar con mayor rapidez.
Al optimizar los tiempos de adquisición de datos, se reduce drásticamente el período durante el cual el paciente debe permanecer inmóvil. Esto minimiza notablemente el estrés y, aún más importante, reduce al mínimo los tiempos de estudio en pacientes críticos o cardiópatas que no toleran procedimientos prolongados.
“Nuestra meta con esta inversión no es solo adquirir tecnología, sino honrar la confianza que la comunidad veterinaria nos ha brindado durante más de una década y media”, señalan desde la dirección del centro.
La renovación de la Cámara Gamma incluye también herramientas de exportación digital de imágenes y reportes cuantitativos y cualitativos optimizados. De esta manera, el veterinario de cabecera puede recibir información clara y precisa para diseñar de forma inmediata el plan terapéutico de su paciente.
Con este avance, el primer servicio de medicina nuclear veterinaria de América Latina reafirma su apuesta por la experiencia acumulada, la formación académica y la innovación tecnológica como pilares para seguir transformando la salud animal.