El exceso de agua reduce las áreas disponibles para alimentarse, reproducirse y refugiarse. Según especialistas de la UNNE, esta situación puede provocar estrés fisiológico, lesiones, ahogamiento, inanición y atropellamientos, además de favorecer la propagación de parásitos y patógenos cuando los animales se concentran en espacios reducidos.
Los efectos varían según la especie. Mientras que algunas aves acuáticas pueden beneficiarse temporalmente de la ampliación de los ambientes inundados, otras pierden sus sitios de nidificación. Anfibios y reptiles también pueden verse afectados por la alteración de sus hábitats. Entre los grupos más vulnerables se encuentran las serpientes terrestres, que pueden quedar sin refugio ni alimento y desplazarse hacia zonas habitadas.
Los especialistas recomiendan mantener la distancia, no intentar capturar ni alimentar a los animales y evitar el contacto con los animales de compañía. El acercamiento, el hostigamiento o una manipulación inadecuada pueden aumentar el estrés y poner en riesgo tanto a la fauna como a las personas.
Ante la presencia de un ejemplar silvestre, la indicación es avisar a los equipos especializados. En Corrientes, se puede contactar al Centro de Conservación de Fauna Silvestre Aguará al 3794-048487 o al 911 en caso de emergencia.
Aunque las inundaciones pueden cumplir funciones ecológicas, como renovar nutrientes y conectar ambientes acuáticos, su impacto sobre la fauna puede agravarse cuando se prolongan o se combinan con alteraciones humanas de los ecosistemas. La prevención, la educación ambiental y la coordinación entre especialistas y organismos de asistencia son fundamentales para reducir sus consecuencias.