sábado 31 de octubre de 2026 - Edición Nº2802

Profesión | 31 de octubre

GANADERÍA | INVESTIGACIÓN DEL INTA

La nutrición de la vaca gestante condiciona el futuro productivo del ternero

Investigaciones del INTA Cuenca del Salado demuestran que la alimentación materna durante la gestación influye en el crecimiento, la calidad de la carne, la fertilidad y la salud de la descendencia, con efectos que pueden extenderse durante toda la vida del animal.


La nutrición de la vaca de cría no solo determina su desempeño reproductivo: también puede condicionar el potencial productivo de sus terneros. Este fenómeno, conocido como programación fetal, es estudiado por especialistas del INTA Cuenca del Salado, quienes advierten que las restricciones nutricionales durante la gestación pueden tener consecuencias duraderas sobre el desarrollo muscular, la eficiencia productiva, la reproducción y la respuesta inmunológica de la descendencia.

“Hoy existen suficientes evidencias que indican que la nutrición de la vaca durante la gestación es de gran importancia porque condiciona el desarrollo del feto y puede tener efectos a largo plazo sobre la sanidad, el desarrollo reproductivo y la calidad de carne”, señaló Sebastián Maresca, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria Cuenca del Salado del INTA.

En ensayos realizados por el INTA en la Chacra Experimental Manantiales, en Chascomús, las vacas que recibieron solo el 50 % de sus requerimientos nutricionales parieron terneros que pesaron alrededor de dos kilogramos menos al nacimiento. Además, sus crías registraron menores ganancias de peso durante la lactancia y llegaron al destete con aproximadamente diez kilogramos menos que las de vacas correctamente alimentadas.

En los sistemas de cría argentinos, las restricciones suelen coincidir con el invierno, cuando disminuyen la disponibilidad y la calidad del forraje. En este contexto, estudios citados por el INTA indican que la suplementación proteica durante el último tercio de la gestación puede mejorar el crecimiento posterior de los terneros, con diferencias de entre siete y nueve kilogramos al destete a favor de los hijos de vacas suplementadas.

La calidad de la carne y la fertilidad también se ven afectadas. Durante la gestación se forman gran parte de las fibras musculares y comienzan a desarrollarse las células grasas. Una alimentación deficiente puede limitar la masa muscular y perjudicar características de la carne. Por el contrario, la suplementación proteica y el acceso a pasturas de mejor calidad pueden favorecer el desarrollo muscular, el rendimiento al gancho y la terneza.

La programación fetal también alcanza al futuro reproductivo de las hembras. El desarrollo de los órganos reproductivos ocurre principalmente durante el primer tercio de la gestación, por lo que las restricciones nutricionales en esta etapa pueden reducir la reserva folicular ovárica de las futuras vaquillonas. Asimismo, la suplementación durante el último tercio de la preñez puede favorecer un mayor peso al destete y al inicio del servicio, además de mejorar los índices de preñez.

Otro aspecto relevante es la salud neonatal. La nutrición materna influye en la producción y calidad del calostro, el desarrollo intestinal y la capacidad del ternero para absorber anticuerpos. Las restricciones durante la gestación pueden aumentar la vulnerabilidad frente a enfermedades respiratorias y digestivas. En terneros de vaquillonas de primer parto, también se ha observado una menor capacidad para producir calor inmediatamente después del nacimiento, lo que incrementa el riesgo ante el estrés por frío.

En la Argentina, una proporción importante del rodeo de cría atraviesa restricciones nutricionales durante el invierno, que suele coincidir con la segunda mitad de la gestación. Esta situación puede responder tanto a estrategias para reducir costos como a la menor disponibilidad de pasto.

La evidencia reunida por el INTA refuerza la necesidad de planificar la alimentación de las vacas gestantes considerando no solo los índices reproductivos inmediatos, sino también el desempeño de la próxima generación. Aunque todavía quedan interrogantes sobre los mecanismos biológicos involucrados y su impacto económico, las investigaciones destacan que una nutrición adecuada durante la gestación es una herramienta clave para mejorar la productividad y la sustentabilidad de los sistemas de cría bovina.

 

Fuente: INTA Cuenca del Salado.

 


 

 

 

 

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