Convertir un resultado de investigación en un producto veterinario requiere mucho más que demostrar su funcionamiento. Evaluar rendimientos, analizar la producción a mayor escala y anticipar inversiones son pasos fundamentales para reducir incertidumbres y facilitar su transferencia a las empresas.
Estos desafíos se abordaron durante Crossing Over Latam 2026, realizado del 21 al 23 de octubre en el Centro de Convenciones (CEC) de Buenos Aires. En ese marco, Andrés Wigdorovitz, director de INCUINTA, participó de la charla El futuro de la biotecnología veterinaria, junto con Jorge Winokur, de Vetanco, y Josefina Correa, de Xeptiva, Uruguay.
Desde INCUINTA, el trabajo se centra en la maduración de tecnologías mediante ensayos y evaluaciones experimentales que permitan analizar las plataformas de producción, los rendimientos, las posibilidades de escalado, los tiempos de desarrollo y las necesidades de inversión. También se consideran aspectos como la disponibilidad de células y la propiedad intelectual.
El objetivo es avanzar con pruebas de concepto hasta niveles cercanos a TRL 5, etapa que contempla la validación tecnológica en un entorno relevante. De esta manera, las empresas pueden disponer de información experimental para evaluar la viabilidad de un desarrollo y tomar decisiones con menor incertidumbre.
La evolución de la biotecnología plantea nuevos desafíos para los investigadores, las empresas y los organismos regulatorios. Según Wigdorovitz, la capacidad de adoptar las nuevas tecnologías y adecuar los procesos regulatorios son factores determinantes para que las innovaciones lleguen al mercado en tiempos competitivos.
“El desafío desde lo público es poder ir a esa velocidad”, señaló el investigador, quien destacó la importancia de acompañar el avance tecnológico con procesos que mantengan las garantías de seguridad y respondan a las características de las nuevas herramientas.
La trayectoria de INCUINTA incluye experiencias que muestran cómo la investigación puede transformarse en soluciones para la salud animal.
Uno de los casos es el kit diagnóstico para anemia infecciosa equina, desarrollado a partir de investigaciones del Instituto de Virología del INTA. Utilizado en controles sanitarios vinculados con la exportación de caballos, lleva alrededor de doce años en el mercado. Su desarrollo y transferencia contaron con la participación de INTeA.
Otra experiencia es la plataforma de producción de anticuerpos en yema de huevo, que permitió desarrollar un producto biológico para la diarrea de los terneros. Según Wigdorovitz, lleva seis años de comercialización y supera las 30 toneladas vendidas. Actualmente, se trabaja en una nueva generación que incorpora cobertura frente a otra enfermedad.
También se destaca una vacuna contra la diarrea bovina, originada en el Instituto de Virología, madurada en INCUINTA y transferida a Bioinnovo para avanzar con el registro y la producción. El investigador señala que el producto lleva cinco años en el mercado y lidera su segmento.
Estas experiencias, compartidas en Crossing Over Latam, ilustran el papel de la articulación entre la investigación pública y el sector privado para transformar conocimiento científico en herramientas aplicables a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades animales.