Chile recibió la validación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por haber eliminado la rabia transmitida por perros como problema de salud pública. El reconocimiento, anunciado el 14 de septiembre de 2026, convierte al país en el primero de América del Sur en alcanzar este objetivo.
El último caso de rabia humana transmitida por perros registrado en Chile ocurrió en 1972. Desde entonces, el país mantuvo un programa nacional de prevención y control que incluye campañas masivas y gratuitas de vacunación de perros y gatos, vigilancia epidemiológica, diagnóstico de laboratorio y atención oportuna de las personas expuestas.
Para obtener la validación, Chile debió demostrar no solo la ausencia sostenida de transmisión de rabia de origen canino, sino también la capacidad de sus sistemas de vigilancia y respuesta para prevenir una eventual reintroducción de la enfermedad. El expediente técnico presentado por el país fue evaluado por expertos internacionales convocados por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA/SPV).

La OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destacaron que la experiencia chilena demuestra que la eliminación de la rabia transmitida por perros es posible y sostenible cuando se mantienen políticas públicas de largo plazo y se articulan los sectores de salud humana y salud animal.
En las Américas, los casos humanos de rabia transmitida por perros se redujeron en más de un 98% desde 1983. Sin embargo, la enfermedad continúa causando decenas de miles de muertes cada año en otras regiones del mundo.
La validación obtenida por Chile representa así un nuevo avance regional hacia el objetivo de eliminar la rabia humana transmitida por perros y constituye un ejemplo de la importancia de sostener la vacunación, la vigilancia y la respuesta sanitaria como herramientas fundamentales de prevención.
La validación de la OMS no significa que Chile esté libre de rabia en animales. El reconocimiento se refiere específicamente a la eliminación de la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública, es decir, a la interrupción sostenida de la transmisión del virus de perros a personas.