Argentina cuenta con una importante actividad avícola y exporta sus productos a más de 75 países y bloques comerciales. En este contexto, preservar el estatus sanitario alcanzado requiere mantener una vigilancia activa y un compromiso permanente de todos los actores vinculados con las aves.
Durante 2026, el país recuperó el estatus de libre de influenza aviar altamente patógena luego de cerrar el último evento registrado en aves comerciales y presentar ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) la correspondiente autodeclaración. El logro permitió reanudar las negociaciones comerciales con mercados que mantenían acuerdos sanitarios bajo la condición de país libre.
Sin embargo, el escenario sanitario alcanzado no implica disminuir las medidas de prevención. Por el contrario, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) concluyó su campaña de comunicación para la prevención de la IAAP con un mensaje centrado en tres pilares: bioseguridad, vigilancia y notificación temprana.

En los establecimientos avícolas comerciales, las medidas de bioseguridad constituyen una de las principales herramientas para reducir las posibilidades de ingreso y propagación del virus.
Entre las prácticas recomendadas se encuentran el control del ingreso de personas y vehículos, la limpieza y desinfección de instalaciones, equipos e insumos, el uso adecuado de elementos de protección personal y la prevención del contacto entre las aves domésticas y las aves silvestres.
También resulta fundamental controlar periódicamente la integridad de las mallas antipájaros, evitar la acumulación de materia orgánica y reducir la presencia de agua estancada que pueda atraer aves silvestres.
Estas medidas deben formar parte de las rutinas habituales de los establecimientos y no limitarse a períodos en los que se detectan casos o aumenta el riesgo epidemiológico.
La prevención no se limita a la avicultura comercial. Los tenedores de aves de traspatio también cumplen un papel relevante para evitar la introducción y eventual propagación del virus.
El SENASA recomienda mantener las aves en espacios protegidos del contacto con ejemplares silvestres, preservar en condiciones higiénicas los comederos y bebederos, proteger el alimento y el agua, limpiar y desinfectar periódicamente las instalaciones y utilizar indumentaria exclusiva para las tareas de manejo.
Asimismo, se aconseja no intercambiar aves sin conocer su origen sanitario y mantener aislados durante al menos 14 días a los animales provenientes de otros establecimientos antes de incorporarlos al grupo existente.
Las aves silvestres, especialmente las especies migratorias, constituyen un componente fundamental de la vigilancia epidemiológica de la influenza aviar. Su capacidad de desplazamiento puede favorecer la dispersión del virus a grandes distancias.
Por este motivo, quienes trabajan o desarrollan actividades en contacto con fauna silvestre —entre ellos investigadores, guardaparques y personal de centros de rescate— tienen un papel estratégico en la detección temprana de eventos sanitarios.
Ante mortandades, comportamientos inusuales o signos compatibles con influenza aviar, el SENASA recomienda evitar la manipulación de los ejemplares y realizar la notificación correspondiente. También es importante adoptar las medidas de protección personal y aplicar procedimientos adecuados de higiene y desinfección para evitar trasladar potencialmente el virus de un lugar a otro.
La detección temprana constituye otro de los pilares de la estrategia sanitaria. Entre los principales signos que pueden generar sospecha de IAAP se encuentran la mortandad elevada o muerte repentina, decaimiento, falta de apetito, signos respiratorios, digestivos o nerviosos, disminución de la producción de huevos y coloración azulada o hinchazón de crestas, barbillas y patas, entre otros.
Ante la aparición de signos compatibles o el hallazgo de aves muertas, la recomendación es no manipular los ejemplares y notificar inmediatamente al SENASA. Una comunicación rápida permite al organismo activar los mecanismos de vigilancia, diagnóstico y respuesta sanitaria y, eventualmente, implementar medidas de control y biocontención.
Las sospechas pueden comunicarse:
- En la oficina del SENASA más cercana, personalmente o por teléfono.
- Por WhatsApp al 11 5700-5704.
- Por correo electrónico a [email protected]
- A través del formulario web “Avisá al Senasa”.
La recuperación de la condición de país libre de IAAP representa un logro sanitario y también una oportunidad para el sector avícola argentino. Pero ese estatus debe ser preservado mediante prevención, vigilancia epidemiológica y capacidad de respuesta temprana.
En este escenario, productores, veterinarios, trabajadores de establecimientos avícolas, criadores de aves de traspatio, investigadores, profesionales y personal vinculado con fauna silvestre comparten una responsabilidad: detectar, prevenir y notificar.
La experiencia reciente demuestra que la influenza aviar requiere una estrategia sostenida. Mantener las medidas de bioseguridad y comunicar rápidamente cualquier sospecha resulta fundamental no sólo para proteger la sanidad de las aves, sino también para resguardar la producción avícola argentina y sostener el acceso a los mercados internacionales.
Más información: Micrositio oficial del SENASA sobre influenza aviar