viernes 31 de julio de 2026 - Edición Nº2710

Divulgación | 31 de julio

Investigación del CONICET y UNLP

Nueva mirada sobre la evolución de los cetáceos

Investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata demostraron que el éxito evolutivo de los cetáceos no dependió únicamente de la cantidad de especies, sino de la conservación de funciones ecológicas clave durante los últimos 50 millones de años.


Un equipo integrado exclusivamente por investigadores argentinos del CONICET y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) publicó en la revista Nature Communications un estudio que aporta una nueva mirada sobre la evolución de los cetáceos, al analizar cómo ballenas, delfines y marsopas ocuparon distintos nichos ecológicos a lo largo de los últimos 50 millones de años.

La investigación evaluó tres grandes momentos de la historia evolutiva del grupo: la transición de mamíferos terrestres a completamente acuáticos, la aparición de las ballenas con barbas y la diversificación de los odontocetos con ecolocalización, y finalmente las extinciones y reorganizaciones ocurridas durante el Plio-Pleistoceno que dieron origen a la diversidad actual.

A partir de una extensa base de datos que reunió información sobre especies fósiles y actuales, los especialistas aplicaron por primera vez modelos cuantitativos para estudiar la relación entre la diversidad de especies y la diversidad de funciones ecológicas. Los resultados revelaron que ambas variables no siempre evolucionaron de manera paralela.

Uno de los principales hallazgos fue que, durante el Mioceno, coexistieron numerosas especies con funciones ecológicas relativamente similares, mientras que, tras las extinciones ocurridas millones de años después, muchos de esos roles se conservaron a pesar de la desaparición de numerosos linajes. Esto sugiere que la estabilidad de los ecosistemas marinos depende más del mantenimiento de funciones ecológicas esenciales —como los grandes filtradores o los depredadores tope— que del número absoluto de especies.

El estudio también mostró que ciertas innovaciones evolutivas fueron determinantes para el éxito del grupo. Las barbas de las ballenas y la ecolocalización de delfines y marsopas surgieron hace millones de años y permanecieron prácticamente sin cambios, convirtiéndose en adaptaciones altamente exitosas que permitieron a estos mamíferos explotar distintos recursos dentro de los océanos.

En el caso de los odontocetos, los investigadores observaron además que algunas familias modificaron profundamente su modo de vida. Un ejemplo son los cachalotes, cuyos ancestros fueron grandes depredadores activos hace unos 20 millones de años, mientras que las especies actuales están especializadas en capturar calamares mediante succión en aguas profundas.

Los autores destacan que este trabajo, desarrollado íntegramente por especialistas argentinos, establece un nuevo marco de referencia para comprender la evolución de los cetáceos y aporta herramientas para interpretar cómo la pérdida de biodiversidad puede afectar el funcionamiento de los ecosistemas marinos. Además, ofrece una base científica sólida para futuras investigaciones sobre la conservación de estos mamíferos y el papel que desempeñan en la salud de los océanos.

 

 


 

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