Tras el violento terremoto que azotó recientemente al territorio venezolano, la solidaridad internacional no tardó en activarse. Entre los equipos de respuesta rápida, la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe (ACECC) de Argentina desplegó una fuerza operativa de élite conformada por 10 rescatistas humanos y 9 perros de búsqueda altamente adiestrados.
El contingente argentino partió con destino a la zona de desastre el pasado 28 de junio, respondiendo a un requerimiento oficial de colaboración emitido por el Cuerpo de Bomberos de la Universidad Santa María (USM) en Caracas, un organismo adscrito a la Dirección Nacional de Bomberos de Venezuela.

De la brigada canina movilizada, siete de los animales cuentan con la rigurosa certificación internacional FCI-IRO dedicada a la localización de personas con vida bajo escombros, mientras que dos de los ejemplares se especializan exclusivamente en la búsqueda de restos humanos.
A lo largo de extenuantes jornadas de trabajo articulado bajo el ala de la USM, la Federación Canina de Venezuela (F.C.V.) y equipos civiles locales de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR), el binomio hombre-can logró concretar un total de 48 localizaciones. El logro más emotivo del despliegue fue el hallazgo de cinco supervivientes, entre los que se encontraban dos niños atrapados en estructuras colapsadas. Paralelamente, el equipo logró ubicar a 43 personas fallecidas, brindando certeza a sus familias.
Dado el perfil estrictamente técnico de la misión, el personal especialista de ACECC limitó su contacto con los allegados de las víctimas a la recolección de información logística clave: obtención de planos, análisis de la distribución arquitectónica de las edificaciones colapsadas y detección de posibles ubicaciones de personas desaparecidas al momento del sismo.
Las tareas implicaron maniobras en escenarios de inestabilidad extrema, donde cada movimiento representaba un riesgo letal tanto para los guías como para los perros.
“Se realizaron trabajos de alta complejidad en estructuras colapsadas muy inestables. De esto se infiere que la compleja logística de traslado para llegar a la zona de desastre y las condiciones de peligro extremo en los sitios de trabajo fueron los desafíos más significativos”, enfatizó Juan Carlos Lombardi, presidente de ACECC en Argentina.
Frente a la magnitud del desastre, Lombardi remarcó la urgencia de afianzar la integración regional: “Es necesario que la región cuente con instrumentos sólidos de cooperación y asistencia entre las diversas asociaciones vinculadas a la localización y búsqueda con canes, a fin de agilizar la respuesta humanitaria y optimizar la capacidad de reacción regional frente a emergencias de gran magnitud”.
La efectividad de ACECC en escenarios adversos es el fruto de más de 30 años de trayectoria continuada en adiestramiento para colapso de estructuras, búsqueda en grandes áreas y rescate acuático. La institución entrena de manera simultánea al perro y a su guía bajo protocolos avalados por la Federación Cinológica Internacional (FCI), la Organización Internacional de Perros de Rescate (IRO) y el Ministerio de Seguridad de la Nación Argentina.
Su centro de preparación, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y desarrollado con el apoyo de Royal Canin y la Fundación Royal Canin, dispone de infraestructura especializada: pista de obediencia y destreza, pista de escombros y un sector adaptado para rescate acuático.
La metodología aplicada se basa en moldear minuciosamente la conducta predatoria de caza-presa del animal a través de cuatro fases consecutivas:
- Vinculación: Asociación del perro con un estímulo motivador (juguete, mordedor o comida especial).
- Fijación del premio: Enfoque exclusivo del perro en su recompensa para canalizar toda su energía.
- Moldeado y control: Trabajo técnico para asegurar una respuesta precisa ante posibles interferencias del entorno.
- Puesta en práctica conjunta: Transición del rastreo visual hacia la ocultación total de la persona (figurante). En esta etapa, el can localiza a la víctima únicamente mediante el olfato y marca la ubicación exacta mediante el ladrido.
Entre los integrantes de la brigada destaca Aime, la primera perra certificada en toda América en la exigente Prueba de Preparación para las Misiones (MRT) de la IRO, estándar que le permite estar formalmente a disposición del Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate (INSARAG) de la ONU.
Tras dar por finalizada su labor en suelo venezolano, desde la institución remarcaron que este operativo representó un nuevo hito en su historia.
“Cada escenario presenta desafíos diferentes y nos obliga a adaptarnos constantemente. Esta misión en Venezuela reafirmó el compromiso de ACECC con la asistencia humanitaria internacional y demostró la importancia del entrenamiento permanente, el trabajo en equipo y la cooperación entre organizaciones”, concluyó Lombardi sobre el balance de la intervención.