El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) emitió un paquete de medidas preventivas dirigidas a productores y médicos veterinarios del Noreste argentino (NEA) ante los pronósticos climáticos vinculados al fenómeno de El Niño. Con alta probabilidad de precipitaciones intensas y crecidas de ríos durante el segundo semestre en provincias como Corrientes y Misiones, el objetivo central es resguardar la sanidad animal, garantizar el bienestar del rodeo y mitigar las pérdidas productivas.
1. Gestión documental y logística oficial
Desde el Centro Regional Corrientes-Misiones del Senasa subrayan que la preparación ante la emergencia comienza en los papeles. Un manejo documental al día es determinante para activar padrones de ayuda y agilizar los movimientos.
- Actualización del Renspa: Mantener al día el stock real de todas las especies en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios es fundamental para que los organismos oficiales planifiquen la asistencia sanitaria y logística de emergencia.
- Puestos de evacuación estratégica: Ante una contingencia grave, el Senasa prevé la apertura de puestos de emergencia en rutas y sedes de sociedades rurales. Estos puntos permitirán emitir de forma ágil la Documentación para el Tránsito Animal electrónico (DT-e) y acompañar los traslados masivos.
2. Planificación del movimiento y manejo del rodeo
La clave en eventos hídricos extremos es la anticipación. El Senasa recomienda no esperar al avance del agua para tomar decisiones operativas:
- Mapeo de zonas seguras: Identificar potreros altos, acopiar alimento y agua potable con antelación, y verificar la correcta identificación de los animales.
- Marcación de emergencia: Pintar el lomo de los bovinos con aerosol de uso veterinario facilita la identificación visual a distancia durante los arreos de urgencia o en caso de mezcla de tropas.
- Tiempos y bienestar animal: Iniciar los movimientos entre 24 y 48 horas antes de la llegada de las aguas. Se sugiere arrear en grupos reducidos para reducir el estrés e impedir que la hacienda cruce cursos de agua con corrientes peligrosas.
- Liberación como última opción: Si el traslado fuera de las instalaciones resulta imposible, es vital abrir tranqueras y alambrados internos para que los animales busquen de manera instintiva los sectores más elevados.
Prioridad absoluta: La seguridad humana es prioritaria. Bajo ninguna circunstancia se debe ingresar a pie o a caballo en corrientes fuertes, ni dejar animales atados o encerrados en corrales bajos: el ahogamiento por imposibilidad de escape es la principal causa de mortandad en estos eventos.
3. Alerta sanitaria post-inundación
Una vez que el agua comienza a descender, se inicia una fase crítica para la medicina veterinaria de campo. El anegamiento prolongado altera drásticamente el estatus sanitario de los establecimientos:
- Calidad del agua y pies: Garantizar fuentes de agua segura para consumo e inspeccionar minuciosamente el estado de las pezuñas (riesgo de lesiones y pietín).
- Enfermedades infecciosas y parasitarias: Ajustar los esquemas de vacunación y tratamiento para prevenir brotes de leptospirosis y cuadros asociados a la proliferación de ectoparásitos, especialmente el incremento de garrapatas y la consecuente aparición de tristeza bovina (anaplasmosis y babesiosis).
4. Articulación interinstitucional y fauna silvestre
El organismo sanitario remarcó que trabaja en coordinación directiva con Defensa Civil, Bomberos, Ejército Argentino, municipios, Parques Nacionales y Sociedades Rurales para coordinar la respuesta territorial.
Asimismo, se recuerda que las inundaciones suelen desplazar a la fauna silvestre hacia zonas habitadas o de pastoreo alto. Ante el avistamiento de estos ejemplares, se solicita a los productores y trabajadores rurales no intentar capturarlos y dar aviso de inmediato a las autoridades de fauna correspondientes.
Las graves inundaciones que afectaron a Corrientes en 2017 dejaron en evidencia que la respuesta temprana marca la diferencia entre una pérdida controlada y un desastre productivo. La experiencia acumulada ratifica que la prevención sanitaria y el trabajo articulado son las mejores herramientas frente a la variabilidad climática.