jueves 01 de diciembre de 2022 - Edición Nº1372
Vet Market » Marketing y negocios » 4 jul 2022

Estrés laboral

¿Qué situaciones estresan más a los Veterinarios?

Una encuesta de Vet Market pone en evidencia las situaciones que más estresan a los veterinarios y estudios internacionales profundizan en la problemática. Sobre el tema opina el médico veterinario y coach Rubén Hugo Somoza.


El estrés debería ser una reacción puntual ante un peligro potencial, que permita el enfrentamiento o la huida de la situación que lo está provocando. Cuando este se produce en el ámbito laboral, se habla de estrés laboral. Este tipo de estrés es especialmente complejo.

Algunos de los signos que se observan en una primera instancia en una persona estresada son: cansancio físico, fatiga, falta de energía, dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño (insomnio e hipersomnia), tristeza e irritabilidad.

En el largo plazo aparecen otro tipo de complicaciones, muchas de ellas relacionadas con somatizaciones, síntomas gastrointestinales (gastritis o descomposturas), síntomas musculares (dolores y contracturas) y malestares de cabeza. Todos fenómenos que hablan de un cuerpo que está padeciendo un estado de tensión permanente.

El estrés laboral ha recibido distintos nombres a lo largo de los años, desde el famoso "surmenage" hasta el más reciente "síndrome de burnout". Básicamente este tipo de estrés es un agotamiento del sistema nervioso, con tendencia a cronificarse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido en enero de 2022 al síndrome de desgaste profesional en la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Esto significa que todos los países deberán considerarlo como un padecimiento laboral.

 

El estrés y los Veterinarios

La profesión veterinaria como toda actividad sanitaria está expuesta a situaciones traumáticas por la propia naturaleza de la práctica médica, pero además dado que muchos profesionales ejercen en sus propias empresas, deben enfrentar desafíos empresariales.

Para conocer cómo afecta el estrés a los veterinarios, Vet Market realizó una encuesta entre sus seguidores en Instagram (casi totalmente conformada por profesionales que se especializan en pequeños animales).

Entre quienes respondieron la encuesta el 47% indicó que lo que más les estresa es la relación con los clientes, seguido de cerca por la rentabilidad de su actividad comercial con el 38%, y por último, las cuestiones médicas de los pacientes con el 15%.

Tres años atrás (en agosto de 2019) Vet Market realizó la misma encuesta y coincidentemente con la actual, el resultado indicó que lo que más les preocupaba a los veterinarios era la relación con los clientes con el 39%. Muy probablemente, el crecimiento que se ha dado en estos tres años esté relacionado con que la pandemia no sólo ha afectado la salud física de las personas, sino también los estados de ánimo.

Sobre la relación de los clientes, un grupo de investigadores realizó recientemente una exploración cualitativa para conocer cómo los veterinarios experimentan las quejas de los clientes.

El estudio, que se basó en el análisis de focus groups y entrevistas individuales a veterinarios del Reino Unido, se centró en el impacto de las quejas de los clientes

"Los profesionales experimentaron distracción y desconexión involuntaria del trabajo clínico, además de emplear estrategias defensivas como resultado directo de las quejas", señala el estudio.

"Las quejas de los clientes presentan una amenaza para la salud mental de los médicos y la sostenibilidad de la fuerza laboral, además de tener implicaciones para la seguridad del paciente. Mitigar estos efectos es una tarea compleja y multifacética, pero se debe priorizar la justicia, la transparencia y la puntualidad de la práctica y la investigación de quejas regulatorias, junto con la provisión de apoyo personalizado para quienes enfrentan quejas", concluye el estudio.

 

 

Otro estudio, realizado en los EE.UU., en el que participaron 889 profesionales que se dividieron aproximadamente por igual entre veterinarios generalistas y especialistas dedicados a la medicina de animales de compañía, equinos, animales de producción y animales exóticos, da cuenta de la influencia que tiene la relación con los clientes en la salud mental de los veterinarios

Una de las preguntas que incluyó ese estudio se refería a con qué frecuencia tenían conflictos con los dueños de mascotas sobre cómo proceder con el cuidado de sus pacientes. El 32% dijo "a menudo" y el 53% dijo "a veces".

A la pregunta de con qué frecuencia los clientes le habían pedido que haga algo en el curso de su práctica clínica que consideraron como algo incorrecto, el 45,3% dijo "a veces" y el 5,6% dijo "a menudo". 

Con respecto a la eutanasia, el 29,3% afirmó que "a veces" o "con frecuencia" recibe lo que considera solicitudes inapropiadas para el procedimiento, y aproximadamente el 19% de los encuestados dijo que "a veces" o "con frecuencia" accedió a estas solicitudes. Casi el 45% dijo que les causó a ellos o a su personal una cantidad moderada de angustia y el 18,7% informó que les causó a ellos o a su personal una angustia severa.

El 79% de los encuestados dijo que "a veces" o "con frecuencia" han recibido solicitudes para brindar un tratamiento que consideraban inútil. Aproximadamente la mitad de los encuestados han rechazado dichas solicitudes.

Cuando se les preguntó con qué frecuencia se les había pedido que hicieran cosas que estaban fuera de su conjunto de habilidades por razones financieras o de otro tipo, más del 50% de los encuestados dijeron que "a veces" o "con frecuencia" se les pedía eso.

Cuando se les preguntó cómo se las arreglaron cuando un cliente se niega a hacer lo que cree que es lo mejor para su paciente, el 9% de los encuestados indicó que buscó ayuda profesional. En ambas situaciones, más del 75% de los participantes indicaron que discutieron la situación con un compañero, amigo o colega, mientras que aproximadamente el 20% respondió que "no hicieron nada".

 

 

 

Signos de alarma que se pueden considerar como parte de un cuadro clínico que necesitan supervisión de un médico o un psicólogo:

- Negación

- Aislamiento

- Ansiedad, miedo o temor

- Depresión (signo más frecuente y peligroso ya que puede llevar a problemas mayores)

- Ira, rabia

- Adicciones

- Cambios en los hábitos de higiene y arreglo personal

- Pérdida de la memoria y desorganización

- Cambios en el patrón de alimentación, con pérdida o ganancia de peso exagerada

- Dificultad para concentrarse

- Cambios de personalidad, culpabilidad y autoinmolación

- Trastornos del sueño

 

Niveles de estrés laboral

Leve: quejas vagas, cansancio, dificultad para levantarse a la mañana.

Moderado: cinismo, aislamiento, suspicacia, negativismo.

Grave: enlentecimiento, automedicación con psicofármacos, ausentismo, aversión, abuso de alcohol o drogas.

Extremo: aislamiento muy marcado, colapso, cuadros psiquiátricos, suicidios.

 

La opinión del Dr. Rubén Hugo Somoza (Médico Veterinario y Coach)

 

Estoy seguro que la situación que más angustia y estresa a los médicos veterinarios es la relación.

Los aspectos relacionados con la medicina y la economía no son un territorio que estén ligados al Coaching en forma directa, aunque los Coach podemos aportar soluciones en estos ámbitos. Sin embargo, los mayores beneficios serán en el ámbito de las relaciones humanas, tanto con los clientes como con el equipo.

Desde la mirada del Coaching estamos convencidos que la buena comunicación con los propietarios y con el personal de la clínica contribuye de manera efectiva a llevar una vida equilibrada y ayuda a evitar el sentimiento de agotamiento o de “estar quemado”, así como otros trastornos psicológicos.

Si bien mejorar las habilidades de comunicación por este motivo puede resultar sorprendente, sin duda es una buena razón:

• La escucha activa, prestando toda la atención a lo que el cliente dice, intentando comprender no solo lo que le ocurre a la mascota, sino también cómo se siente el cliente.

• No interrumpir el relato de la persona que nos está hablando.

• Formular más preguntas para asegurar una mejor comprensión.

• Tener en cuenta las emociones de los clientes, prestando atención a los gestos y al lenguaje corporal.

• Aclarar las dudas del cliente utilizando fotos, esquemas y cualquier herramienta que facilite la comprensión.

• Reconocer si hay algo que no se sabe.

• Disculparse de forma sincera.

• Decir “No” con una sonrisa para establecer los límites ante demandas excesivas.

• Considerar la objeción como una solicitud de información adicional en lugar de como una queja.

 


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