Luego de los muchos llamados de atención acerca del maltrato y los escraches que vienen sufriendo en sus consultorios y en las redes sociales los médicos veterinarios, un día los profesionales dijeron basta!
La gota que derramo el vaso fue la brutal agresión que sufrió el MV Carlos Burgarella por parte de un cliente que además tenía un frondoso prontuario.

Inmediatamente los Círculos de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires se organizaron e impulsaron una protesta que incluyo el cierre de persianas de las clínicas veterinarias. El objetivo fue llamar la atención de la sociedad y visibilizar la problemática, y se logró.

Los noticieros de los más importantes canales de televisión de Argentina se hicieron eco del reclamo y permitieron que el mensaje de los veterinarios llegara a millones de hogares en todo el país.

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