domingo 18 de agosto de 2019 - Edición Nº171
Vet Market » Protagonistas » 4 may 2019

Diploma de Honor

Reconocimiento al Dr. Juan Enrique Romero en el Senado de la Nación

El pasado 29 de abril, Día del Animal, el Dr. Juan Enrique Romero recibió en el Senado de la Nación Argentina una distinción por su participación en el programa "Huellas de Esperanza", Programa de Adiestramiento de Canino en las Cárceles Federales.


Por:
Gustavo Iglesias

El Dr. Juan Enrique Romero atiende su consultorio, tiene una larga trayectoria como docente y ocupó cargos públicos, pero por sobre todas las cosas es un gran comunicador.

Su larga participación en los medios de comunicación lo ha convertido en el Veterinario más conocido de la Argentina.

En sus participaciones periodísticas siempre destaca el rol de la profesión veterinaria, la tenencia responsable de animales de compañía y la defensa de la vida animal.

Fiel a su inagotable fuerza emprendedora fue el principal impulsor del Programa ‟Huellas de Esperanzaˮ,  por lo que días atrás ha sido reconocido con ‟Diploma de Honorˮ en el Senado de la Nación Argentina.

 

 

Programa Huellas de Esperanza

Huellas de Esperanza es un Programa de Adiestramiento Canino mundialmente reconocido liderado por la hermana Pauline Quinn, que consiste en enseñar a los reclusos dentro de las cárceles el arte del adiestramiento canino, para que los perros entrenados sean utilizados con fines sociales, como perros de asistencia (lazarillos, perros para sordos, para discapacitados motrices, etc.).

Tras el éxito que el Programa tuvo en Estados Unidos y en países europeos, la religiosa fue invitada por el Dr. Juan Enrique Romero y autoridades del Servicio Penitenciario Federal para implementar su Programa de Adiestramiento de Perros en las Cárceles Argentinas.

Tras las largas gestiones del Dr. Romero el programa Huellas de Esperanza se inauguro en el mes de abril del 2011 en la unidad 19 de Ezeiza. Así, comenzó una importante tarea en las distintas Cárceles Federales donde los reclusos aprendieron técnicas de adiestramiento y sobre todo se beneficiaron con los efectos del vínculo emocional con los animales.

 

 

 

Dr. Juan Enrique Romero

Reseña de su Vida

En el año 1975, con veinticuatro años cumplidos Juan Enrique (a partir de entonces el Dr. Romero) termina sus estudios de veterinaria. 

Junto a otros dos amigos, Edmundo Larrieu, por entonces estudiante de veterinaria, y el también recién recibido Dr. Hugo Álvarez, más un grupo de entusiastas compañeros, deciden instalar su primera veterinaria en un pequeño local en el partido de Vicente López, a pocas cuadras de la casa de Larrieu. 

En los setenta, el paradigma de la profesión era el veterinario rural y alejándose de los agitados vientos políticos de Buenos Aires, deciden emprender su viaje hacia un futuro de veterinarios rurales. 

El lugar y su elección no son carentes de magia. Había que decidir dónde. ¿Dónde? Donde la suerte quiera. Y la suerte y un dedo puesto al azar en un mapa decidieron que fuera un pequeño pueblo, Embajador Martini, en La Pampa.

Algunas averiguaciones hicieron desistir de ese destino: no había hotel, nadie alquilaba ni casa, ni local, ni habitación. No era posible instalarse allí y surge la posibilidad de hacerlo en el pueblo vecino de Alta Italia.

Fundan allí su nueva veterinaria dirigida fundamentalmente a la clínica de animales grandes y a la atención rural.

 

 

Cinco años después, el Dr. Romero pasó a formar parte activa de la comunidad pero razones familiares lo obligan a volver a Buenos Aires, dejando atrás su trabajo en el área de Bromatología de la Municipalidad local, sus clientes de campo, y el Rectorado del primer colegio secundario del pueblo, del que fuera fundador.

En 1981  se encuentra de regreso en la Capital, empezando de nuevo un camino, por entonces incierto.

Casi por curiosidad, decide visitar el local donde comenzó esta historia y lo encuentra desocupado y en alquiler. 

El 7 de octubre de 1981, inaugura nuevamente un sueño. Esta vez, solo, sin compañeros de ruta que siguieron cada uno un rumbo diferente.

La  Clínica crece rápidamente y en 1986 se muda a un local vecino un poco más grande.

Dos años más tarde ya monta un quirófano, un pre-quirófano y una sala de recuperación, y a medida que el tiempo transcurre la veterinaria del Dr. Romero se va constituyendo en una de las clínicas más modernas del país, sumando nuevas tecnologías y equipos profesionales del mejor nivel.

La historia más pública, la de su labor en los medios de comunicación, es más conocida y muy actual ya que casi todos los días se lo puede ver, leer o escuchar.

 

  

 

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