jueves 27 de agosto de 2026 - Edición Nº2737

Divulgación | 27 de agosto

Investigación

Nuevas claves para fortalecer la resiliencia avícola frente a la gripe aviar

Un estudio analizó la estructura de la industria avícola y concluyó que la capacidad para enfrentar la influenza aviar de alta patogenicidad no depende únicamente de la bioseguridad en las granjas, sino también de factores como la planificación, la infraestructura y la gestión del riesgo financiero.


La industria avícola enfrenta un desafío creciente frente a la influenza aviar de alta patogenicidad (HPAI)

En este contexto, investigadores del Royal Veterinary College (RVC) y de la Universidad de Cambridge analizaron cómo la propia estructura de la industria avícola puede influir en su capacidad para resistir y recuperarse de los brotes de gripe aviar.

La carne avícola constituye una fuente cada vez más relevante de proteína de bajo costo. Cada año se crían alrededor de 1.100 millones de aves en Gran Bretaña (lugar donde se realizó el trabajo), principalmente destinadas a la producción de carne, además de una producción cercana a los 12.000 millones de huevos.

Frente a la importancia estratégica de esta actividad para la alimentación, la salud animal y humana y la economía, los investigadores plantearon que la resiliencia sanitaria debe analizarse desde una perspectiva que trascienda las medidas implementadas dentro de cada establecimiento.

 

Una mirada integral sobre el riesgo

El estudio combinó una revisión de literatura científica, documentos de política pública y evidencia aportada por la industria, junto con 19 entrevistas a actores de distintos sectores de la cadena avícola, visitas a establecimientos productivos y talleres con partes interesadas.

A partir de esta información, los investigadores elaboraron mapas de las redes de producción y distribución para identificar cómo interactúan los diferentes componentes de la industria y dónde pueden aparecer vulnerabilidades frente a las enfermedades.

El análisis incorporó dimensiones temporales, espaciales y operativas, además de un marco político-ecológico destinado a comprender las tensiones entre factores sociales, económicos y ambientales.

Los resultados muestran que la capacidad de respuesta frente a la gripe aviar está condicionada por múltiples factores que exceden las medidas de bioseguridad aplicadas en cada granja.

 

Planificación e infraestructura, factores determinantes

Uno de los aspectos identificados fue la importancia de las decisiones de planificación. La ubicación de las explotaciones avícolas, su relación con las comunidades locales y el equilibrio con las prioridades ambientales pueden tener consecuencias sobre la capacidad del sector para gestionar el riesgo sanitario.

La concentración geográfica de determinadas infraestructuras de producción y procesamiento también puede influir en la propagación y gestión del riesgo a lo largo de las cadenas de suministro.

El estudio señala, además, que los distintos segmentos de la actividad -producción de carne, huevos y aves de caza- presentan características productivas diferentes y, por lo tanto, enfrentan perfiles de riesgo sanitario específicos.

 

El impacto del riesgo financiero

Otro de los desafíos destacados fue el componente económico. Los investigadores identificaron dificultades relacionadas con el acceso a seguros frente a la gripe aviar y con los actuales mecanismos de compensación ante los brotes.

Estas condiciones pueden influir en la manera en que los productores gestionan el riesgo y en su capacidad para recuperarse después de un episodio sanitario.

Para los autores, considerar estas variables económicas resulta fundamental a la hora de diseñar políticas de prevención y respuesta que sean efectivas y sostenibles para el conjunto del sector.

 

Mapear para anticiparse

Los mapas de producción y distribución desarrollados durante la investigación constituyen una herramienta que podría contribuir a mejorar la planificación sanitaria. Su utilización permitiría identificar puntos críticos, comprender las interdependencias dentro de la cadena y orientar futuras decisiones de infraestructura y desarrollo productivo.

Los investigadores plantean que fortalecer la resiliencia frente a la HPAI requerirá una estrategia que combine bioseguridad, planificación territorial, infraestructura adecuada y mecanismos eficaces para gestionar el riesgo financiero.

La investigación fue realizada en el marco de FluTrailMap, un programa científico multidisciplinario británico liderado por el Pirbright Institute. El trabajo recibió financiación del Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC) y del Department for Environment, Food and Rural Affairs (DEFRA), a través del programa de Respuesta Rápida de UKRI.

 


 

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