La cirugía correctiva del síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS) representa una de las intervenciones más frecuentes en perros de razas como el Bulldog Francés, Bulldog Inglés y Carlino. Sin embargo, no todos los pacientes enfrentan el mismo pronóstico. Una investigación publicada por la American Veterinary Medical Association (AVMA) identificó los principales factores asociados a complicaciones graves y mortalidad hospitalaria, además de desarrollar un modelo capaz de estimar el riesgo de manera personalizada.
El trabajo evaluó retrospectivamente 297 perros intervenidos entre 2012 y 2023 en un hospital veterinario universitario. La población estuvo compuesta principalmente por Bulldog Francés (55%), Bulldog Inglés (26%) y Carlino o Pug (7%), reflejando la creciente demanda de procedimientos en estas razas.
Los investigadores registraron una mortalidad hospitalaria del 4%, equivalente a 12 perros que fallecieron o fueron eutanasiados antes del alta. Además, el 10% de los pacientes desarrolló complicaciones mayores, incluyendo la necesidad de intervenciones de emergencia sobre la vía aérea o neumonía por aspiración.
Si bien la mayoría de los animales evolucionó favorablemente, el estudio demuestra que existe un subgrupo de pacientes con un riesgo significativamente superior, identificable desde la evaluación inicial.
El análisis estadístico reveló que la presentación de urgencia por una crisis respiratoria fue el predictor más importante de complicaciones postoperatorias, multiplicando el riesgo por 7,45.
El análisis estadístico identificó cuatro factores que incrementan significativamente el riesgo de complicaciones postoperatorias. El más determinante fue el ingreso como urgencia por una crisis respiratoria, que multiplicó el riesgo 7,45 veces. También se asociaron a un peor pronóstico el colapso laríngeo de grado 2 o superior, con un riesgo 4,28 veces mayor; el sexo hembra, que elevó el riesgo 2,78 veces; y los antecedentes de vómitos o regurgitación, con un incremento de 2,16 veces.
En cuanto a la mortalidad, los Bulldog Inglés presentaron la mayor tasa de fallecimientos, especialmente cuando la cirugía se realizó en el contexto de una emergencia respiratoria.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la elevada coexistencia de lesiones anatómicas.
El 84% de los perros presentaba más de una alteración y seis de cada diez tenían cuatro o más anomalías simultáneas. La lesión más frecuente fue el paladar blando elongado, seguida por la estenosis de narinas.
Para los autores, estos resultados respaldan la estrategia de realizar cirugías multinivel durante una única intervención, abordando todas las obstrucciones relevantes para mejorar el flujo aéreo.
El modelo predictivo desarrollado permite calcular un porcentaje de riesgo utilizando variables obtenidas principalmente durante la consulta clínica y la anamnesis, sin requerir estudios diagnósticos complejos. La única excepción es el grado de colapso laríngeo, que debe determinarse bajo anestesia.
En la práctica clínica, esta herramienta puede contribuir a:
- Identificar pacientes que requieren monitoreo intensivo en el postoperatorio.
- Anticipar la necesidad de intervenciones de emergencia sobre la vía aérea.
- Mejorar la comunicación con los propietarios respecto del pronóstico y los riesgos quirúrgicos.
- Optimizar la planificación anestésica y la asignación de recursos hospitalarios.
Los investigadores advierten que el modelo debe utilizarse como herramienta de apoyo y no como un reemplazo del juicio clínico. Al tratarse de un estudio retrospectivo realizado en un único centro universitario, sus probabilidades aún requieren validación externa en otras poblaciones y hospitales veterinarios.
Aun así, el trabajo aporta evidencia sólida para estratificar el riesgo en perros braquicefálicos y representa un avance hacia una medicina perioperatoria más precisa y personalizada, especialmente en razas braquicefálicas que presentan desafíos respiratorios bien conocidos para la práctica veterinaria.