martes 18 de agosto de 2026 - Edición Nº2728

Divulgación | 18 de agosto

Clima y Sanidad Animal

El fenómeno de El Niño vuelve a desafiar la sanidad animal

Con una alta probabilidad de desarrollarse durante la próxima primavera y el verano, El Niño vuelve a encender las alertas en el sector agropecuario. El aumento de las lluvias, la humedad y las temperaturas podría favorecer enfermedades, parásitos y otros problemas sanitarios con impacto sobre el bienestar animal y la productividad de los rodeos.


El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los principales reguladores del clima mundial. Cuando se desarrolla su fase cálida —El Niño— modifica los patrones de temperatura y precipitaciones en gran parte del planeta.

Recientemente, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que existe una probabilidad superior al 80% de que El Niño se establezca durante el invierno austral y cercana al 90% de que persista hacia la primavera, con posibilidades de alcanzar una intensidad moderada a fuerte. Para Argentina, los modelos climáticos coinciden en anticipar precipitaciones superiores a lo normal sobre la región pampeana, el Litoral y sectores del centro del país, mientras que otras regiones podrían experimentar respuestas diferentes según la intensidad definitiva del fenómeno.

Aunque estas condiciones pueden beneficiar la disponibilidad forrajera en algunas zonas, también crean un escenario epidemiológico mucho más complejo para la producción animal.

 

Más humedad, más enfermedades

Numerosos estudios demuestran que las variables climáticas modifican directamente la dinámica de agentes infecciosos, parásitos y vectores.

Las lluvias intensas favorecen la supervivencia y dispersión de numerosos microorganismos presentes en el ambiente, mientras que la elevada humedad prolonga la viabilidad de bacterias y hongos responsables de enfermedades cutáneas, podales y reproductivas.

En los rodeos bovinos, los especialistas esperan un incremento del riesgo de:

- mastitis ambientales;

- pododermatitis y afecciones podales;

- leptospirosis;

- enfermedades clostridiales asociadas a suelos húmedos;

- diarreas neonatales;

- enfermedades respiratorias por cambios bruscos de temperatura y mayor hacinamiento.

Al mismo tiempo, los sistemas de cría y recría podrían registrar mayores pérdidas reproductivas si las precipitaciones dificultan el manejo sanitario y nutricional durante momentos críticos del ciclo productivo.

 

Los parásitos encuentran el escenario ideal

Uno de los mayores desafíos sanitarios durante los años Niño suele ser el aumento de las parasitosis.

La mayor humedad del suelo favorece el desarrollo de las fases libres de numerosos nematodos gastrointestinales, incrementando la contaminación de las pasturas y la carga parasitaria sobre bovinos, ovinos y caprinos.

Algo similar ocurre con los caracoles acuáticos que participan en el ciclo biológico de Fasciola hepatica, cuya presencia aumenta en ambientes inundables.

En regiones subtropicales también pueden increment arse las poblaciones de garrapatas (Rhipicephalus microplus) y otros ectoparásitos, con el consecuente aumento del riesgo de transmisión de hemoparásitos.

Diversos trabajos publicados en medicina veterinaria muestran que la temperatura y la humedad constituyen dos de los principales determinantes ecológicos para la supervivencia de estos organismos.

 

Vectores en expansión

Las condiciones cálidas y húmedas también favorecen la reproducción de mosquitos y otros insectos hematófagos.

Esto podría aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores, especialmente en regiones donde estos agentes ya circulan.

Entre las patologías que requieren vigilancia reforzada se encuentran:

- encefalomielitis equinas;

- arbovirosis;

- enfermedades hemorrágicas en fauna silvestre;

- algunas infecciones emergentes transmitidas por mosquitos.

La interacción entre cambio climático, uso del suelo y eventos ENOS es hoy una de las áreas de investigación con mayor crecimiento dentro del enfoque Una Salud.

 

Bienestar animal bajo presión

No todas las consecuencias son infecciosas.

Las lluvias persistentes deterioran corrales, caminos y áreas de descanso, aumentando el estrés, la incidencia de lesiones y la dificultad para expresar comportamientos normales.

En tambos, los pisos húmedos incrementan notablemente los problemas podales y reducen el tiempo de descanso de las vacas.

En sistemas extensivos, las inundaciones pueden limitar el acceso al alimento, dificultar el movimiento de los rodeos y generar pérdidas de condición corporal.

Además, cuando El Niño coincide con episodios de altas temperaturas durante primavera y verano, aumenta el riesgo de estrés térmico, particularmente en bovinos lecheros de alta producción.

Diversos estudios muestran que incluso incrementos moderados del índice temperatura-humedad (THI) reducen el consumo de materia seca, afectan la fertilidad y disminuyen la producción de leche.

 

Impacto económico

La combinación de menor eficiencia productiva, mayores costos sanitarios y pérdidas reproductivas puede traducirse en importantes consecuencias económicas.

Entre los efectos más frecuentes se encuentran:

- aumento del uso de antiparasitarios;

- mayor consumo de antibióticos;

- incremento de tratamientos podales;

- pérdidas de peso;

- menor producción láctea;

- disminución de tasas de preñez;

- mayores costos de infraestructura y manejo.

Por ese motivo, organismos internacionales consideran que la preparación frente a eventos climáticos extremos constituye una herramienta central para fortalecer la resiliencia de los sistemas ganaderos.

 

La prevención comienza antes de que lleguen las lluvias

Especialistas del INTA destacan que los eventos El Niño no deben interpretarse únicamente como una amenaza, sino también para planificar.

Las recomendaciones incluyen:

- revisar los calendarios sanitarios;

- reforzar el monitoreo parasitológico;

- mejorar el drenaje de corrales;

- garantizar agua de buena calidad;

- controlar poblaciones de insectos y garrapatas;

- asegurar reservas forrajeras;

- preparar planes de contingencia para inundaciones.

Desde la perspectiva veterinaria, anticiparse resulta considerablemente más eficiente que actuar cuando los problemas sanitarios ya están instalados.

 

 

 

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias