La Cámara de Diputados de la Nación comenzó a analizar un proyecto de ley que podría marcar un cambio significativo en la regulación de la industria cosmética argentina: la sustitución progresiva de los ensayos en animales por métodos alternativos científicamente validados.
La iniciativa, titulada “Ley Nacional de Sustitución Progresiva del Testeo en Animales para Productos Cosméticos”, fue presentada por la diputada Gabriela Luciana Mabel Muñoz (La Libertad Avanza) y cuenta con el acompañamiento de otros 14 legisladores. Su objetivo es actualizar el marco regulatorio nacional en consonancia con los avances científicos y las tendencias internacionales en bienestar animal.
El proyecto no establece una prohibición inmediata. En cambio, plantea una transición escalonada que permita a los laboratorios incorporar nuevas metodologías de evaluación de seguridad y toxicidad sin comprometer la calidad de los productos ni el abastecimiento del mercado.
La propuesta parte de una premisa compartida por numerosos organismos científicos: para muchos tipos de ensayos cosméticos ya existen técnicas alternativas capaces de ofrecer resultados más reproducibles y con mayor relevancia para la biología humana que los modelos animales tradicionales.
- Prohibición condicional (Artículo 2°): Se restringe la realización de ensayos en animales sobre productos cosméticos terminados, ingredientes o sus combinaciones. Esta limitación se aplicará a medida que existan métodos alternativos validados científicamente y reconocidos por la autoridad reguladora.
- Rol de la ANMAT: La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica será la encargada de homologar los nuevos procedimientos y publicar el catálogo de métodos aceptados.
- Periodo de transición: La sustitución será gradual para permitir que los laboratorios locales adapten su equipamiento, capaciten a su personal e integren las tecnologías sin afectar el suministro comercial ni la seguridad sanitaria del consumidor.
El proyecto se apoya en metodologías reconocidas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE/OECD), que ya forman parte de marcos regulatorios internacionales.
Entre las principales alternativas se destacan:

Estas herramientas reducen el uso de animales de laboratorio y, en numerosos casos, ofrecen datos más representativos de la respuesta humana.
Si la ley fuera aprobada, Argentina avanzaría hacia un modelo regulatorio similar al adoptado por la Unión Europea, que prohibió el testeo de cosméticos en animales en 2013. También cuentan con legislaciones específicas países como Colombia, México, India e Israel, además de varios estados de Estados Unidos.
Para la industria, la convergencia con estos estándares no solo responde a una creciente demanda ética de los consumidores, sino que también podría favorecer la competitividad internacional. Muchos mercados exigen que los productos cosméticos acrediten procesos de desarrollo libres de crueldad animal, condición cada vez más relevante para la exportación y la obtención de certificaciones cruelty-free.
Aunque el proyecto se centra exclusivamente en productos cosméticos —y no modifica la normativa aplicable a medicamentos o productos veterinarios—, abre un debate más amplio sobre la incorporación de métodos alternativos en la evaluación toxicológica y el papel de las nuevas tecnologías en la investigación biomédica.
De prosperar en el Congreso, la ANMAT tendría la responsabilidad de definir qué metodologías reúnen la evidencia científica suficiente para reemplazar, de manera segura y gradual, a los ensayos tradicionales en animales.