domingo 2 de agosto de 2026 - Edición Nº2712

Cables | 2 de agosto

Investigación | Gastroenterología veterinaria

Omeprazol: identifican un patrón gástrico en perros

Un nuevo estudio identificó cambios ecográficos característicos en perros tratados durante períodos prolongados con omeprazol. Reconocer este patrón puede evitar que estas alteraciones sean confundidas con enfermedades gástricas de mayor gravedad y contribuir a una mejor toma de decisiones clínicas.


El omeprazol es uno de los medicamentos más utilizados en medicina veterinaria para el tratamiento y la prevención de úlceras gástricas y otras enfermedades gastrointestinales. Sin embargo, una nueva investigación publicada por la Asociación Médica Veterinaria Estadounidense (AVMA) aporta evidencia de que su administración crónica puede producir cambios estructurales en la mucosa del estómago que, en una ecografía, pueden confundirse con patologías de mayor gravedad.

El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Cornell, analizó retrospectivamente nueve perros tratados con omeprazol durante al menos cinco meses y que presentaban alteraciones detectadas mediante ecografía abdominal. Aunque se trata de una serie de casos de tamaño reducido, los autores observaron un patrón de imágenes notablemente consistente entre todos los pacientes.

 

Un patrón repetitivo

Los nueve perros presentaban un engrosamiento predominante de la mucosa gástrica, localizado principalmente en el cuerpo y el fondo del estómago, las regiones donde se concentran las células parietales responsables de la secreción de ácido.

Entre las características ecográficas más relevantes se encontraron:

- mucosa hiperecogénica y ligeramente heterogénea;

- pliegues gástricos engrosados y de aspecto ondulado;

- conservación de la estratificación normal de la pared gástrica en la mayoría de los casos;

- pequeñas estructuras quísticas intramucosas en algunos animales;

- ausencia de linfadenopatías regionales o alteraciones del tejido circundante.

Según los investigadores, la preservación de la arquitectura normal de la pared representa uno de los principales elementos para diferenciar estos cambios de enfermedades infiltrativas malignas.

 

¿Por qué ocurre?

Los autores explican que el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol, reduce de manera sostenida la producción de ácido gástrico. Como consecuencia, aumenta la liberación de gastrina, una hormona que ejerce un efecto trófico sobre la mucosa del estómago.

En cinco de los perros se midieron las concentraciones séricas de gastrina y cuatro presentaban niveles elevados al momento de la ecografía, lo que respalda esta hipótesis fisiopatológica.

Las biopsias obtenidas en cuatro pacientes confirmaron la presencia de una hiperplasia de las células del cuello mucoso, acompañada por distintos grados de dilatación glandular, fibrosis e inflamación crónica leve a moderada.

 

Un hallazgo con impacto clínico

Uno de los principales aportes del estudio es que estas alteraciones pueden simular enfermedades mucho más preocupantes.

Entre los diagnósticos diferenciales considerados inicialmente figuraban:

- gastritis severa;

- adenocarcinoma y otras neoplasias gástricas infiltrativas;

- hemorragia mural;

- gastropatías hipertróficas similares a la enfermedad de Ménétrier.

Sin embargo, a diferencia de estas patologías, los perros del estudio conservaron en casi todos los casos la estratificación de la pared gástrica y no presentaron los cambios ecográficos típicos de procesos infiltrativos.

Para los autores, conocer este patrón puede ayudar al médico veterinario a interpretar correctamente los hallazgos ecográficos cuando el paciente tiene antecedentes de tratamiento prolongado con omeprazol.

 

Un uso cada vez más frecuente

Los inhibidores de la bomba de protones son considerados medicamentos seguros y continúan siendo ampliamente utilizados en medicina veterinaria para el tratamiento de úlceras gástricas, reflujo gastroesofágico, enteropatías y otras enfermedades digestivas.

No obstante, los investigadores señalan que el empleo prolongado debe ser siempre evaluado clínicamente y que resulta importante revisar periódicamente la necesidad de mantener estos tratamientos, especialmente cuando se administran durante varios meses.

 

Aún quedan preguntas por responder

Los autores reconocen que el estudio presenta limitaciones, principalmente por tratarse de una serie retrospectiva de solo nueve pacientes y porque no todos contaban con confirmación histopatológica o seguimiento tras la suspensión del medicamento.

Por ese motivo, consideran necesarios estudios prospectivos que permitan determinar con mayor precisión la frecuencia de estos cambios, su relación con la dosis y la duración del tratamiento, así como su posible reversibilidad una vez discontinuado el omeprazol.

Mientras tanto, concluyen que el reconocimiento de este patrón ecográfico constituye una herramienta valiosa para mejorar la interpretación diagnóstica y evitar procedimientos invasivos innecesarios en perros que reciben terapia crónica con este fármaco.

 


 

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