Las bacterias resistentes a los antibióticos representan hoy uno de los desafíos más importantes para la medicina humana y veterinaria. La creciente aparición de microorganismos capaces de sobrevivir a tratamientos que antes eran efectivos compromete el manejo de infecciones en personas y animales y aumenta el riesgo de transmisión entre ambos, además de favorecer la diseminación de genes de resistencia en el ambiente.
En este contexto, la Dra. Sandra Quilodrán Vega, investigadora de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción (UdeC), lidera un proyecto que busca desarrollar un probiótico capaz de tratar heridas e infecciones producidas por bacterias multirresistentes en perros y gatos, con el objetivo de disminuir la dependencia de los antibióticos convencionales.
Según informó la propia universidad, la propuesta consiste en aprovechar microorganismos beneficiosos con capacidad para inhibir el crecimiento de bacterias patógenas y favorecer la recuperación de los tejidos afectados. De confirmarse su eficacia, esta estrategia permitiría reducir la utilización de antimicrobianos de uso tradicional y contribuir a disminuir la presión selectiva que favorece la aparición de nuevas resistencias.
La investigación no surge de manera aislada. La Dra. Quilodrán ha desarrollado durante los últimos años una línea científica enfocada en el estudio de la microbiota y el desarrollo de probióticos para animales de compañía, incluyendo cepas obtenidas a partir de leche materna y calostro de perros y gatos, con aplicaciones preventivas y terapéuticas en salud animal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la resistencia a los antimicrobianos entre las principales amenazas para la salud pública mundial. Su informe más reciente advierte que, entre 2018 y 2023, la resistencia aumentó en más del 40% de las combinaciones patógeno-antibiótico monitoreadas, reflejando un crecimiento sostenido de este problema a escala global.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) explica que la resistencia antimicrobiana aparece cuando bacterias, virus, hongos o parásitos evolucionan tras la exposición a estos medicamentos, haciendo que los tratamientos pierdan eficacia. Como consecuencia, las infecciones son más difíciles de controlar, requieren terapias más complejas y aumentan el riesgo de complicaciones y mortalidad.
Aunque históricamente el debate se concentró en la producción animal, especialistas advierten que el fenómeno también afecta cada vez con mayor frecuencia a los animales de compañía. El uso repetido o inadecuado de antibióticos en perros y gatos puede favorecer la selección de bacterias resistentes que luego circulan entre animales, personas y el ambiente, reforzando la necesidad de adoptar un enfoque integrado de "Una Salud".
Los probióticos no reemplazan automáticamente a los antibióticos en todos los cuadros infecciosos, pero representan una de las alternativas biotecnológicas más prometedoras para disminuir su utilización cuando exista evidencia científica que respalde su eficacia.
Diversas cepas bacterianas beneficiosas producen sustancias antimicrobianas, compiten con microorganismos patógenos por espacio y nutrientes, favorecen el equilibrio de la microbiota y pueden modular la respuesta inmunológica del huésped. Estas propiedades abren nuevas posibilidades para el tratamiento y la prevención de determinadas infecciones, especialmente aquellas asociadas a heridas o alteraciones de la piel.
La OPS y la OMS sostienen que enfrentar la resistencia antimicrobiana requiere acciones coordinadas entre los sectores de salud humana, medicina veterinaria, producción animal y medio ambiente. Entre las principales recomendaciones se encuentran utilizar antibióticos únicamente cuando estén indicados, fortalecer los programas de vigilancia, mejorar el diagnóstico microbiológico y promover el desarrollo de nuevas terapias, vacunas y alternativas como los probióticos.
En este escenario, iniciativas como la impulsada desde la Universidad de Concepción reflejan el creciente interés de la investigación veterinaria latinoamericana por desarrollar herramientas innovadoras que permitan preservar la eficacia de los antibióticos y ofrecer nuevas opciones terapéuticas para perros y gatos, contribuyendo al mismo tiempo a proteger la salud pública y ambiental.