sábado 18 de julio de 2026 - Edición Nº2697

Profesión | 18 de julio

Producción bovina | Investigación del INTA

Novillos más pesados, sin resignar eficiencia

Un estudio del INTA Cuenca del Salado analizó el impacto de seleccionar genética para aumentar el peso de faena en sistemas pastoriles. Los resultados muestran que producir animales más grandes mejora el peso final, pero también incrementa los requerimientos nutricionales y plantea nuevos desafíos para mantener la eficiencia y la rentabilidad.


La demanda de algunos mercados internacionales por bovinos de mayor peso impulsa a los sistemas ganaderos a buscar estrategias que permitan incrementar el peso de faena sin comprometer la eficiencia productiva. En este contexto, especialistas del INTA Cuenca del Salado evaluaron cómo la selección genética orientada a obtener animales de mayor tamaño influye sobre la productividad, la reproducción y la rentabilidad de los rodeos de cría.

El trabajo se centró en analizar el uso de toros de mayor tamaño dentro de una misma raza para determinar si esta herramienta permite producir novillos más pesados sin afectar el desempeño de los sistemas pastoriles.

"Seleccionar toros de mayor tamaño permite producir novillos más pesados, pero también genera vacas con mayores requerimientos nutricionales. Si esas demandas no son cubiertas adecuadamente, podrían verse afectadas la precocidad y la eficiencia reproductiva de las futuras madres", explicó Sebastián López Valiente, investigador del INTA Cuenca del Salado. "Por eso es fundamental evaluar el impacto de esa decisión sobre todo el sistema de cría", agregó.

 

Más peso, mayor demanda de alimento

Los resultados evidencian una relación directa entre el tamaño corporal de las vacas y sus necesidades nutricionales. A partir de evaluaciones realizadas en rodeos experimentales del INTA, los investigadores estimaron que por cada 100 kilogramos adicionales de peso vivo, el consumo aumenta aproximadamente 1,7 kilogramos de materia seca por día.

Ese mayor consumo se traduce en un incremento del peso al destete de los terneros, que puede oscilar entre 10,1 y 20,6 kilogramos, según las características del sistema de producción.

Sin embargo, al analizar la eficiencia productiva aparecen algunas limitaciones. Las vacas de mayor tamaño destetan, proporcionalmente, menos kilos de ternero en relación con su propio peso y requieren una mayor cantidad de forraje para producir cada kilogramo adicional de ternero que las vacas de tamaño moderado.

"La relación entre el aumento del tamaño de la vaca y la eficiencia productiva no es lineal. Lograr animales más pesados también implica considerar sus mayores demandas de alimentación y el impacto sobre la rentabilidad", señaló López Valiente.

 

El desafío del biotipo ideal

Los antecedentes analizados en el estudio indican que los novillos provenientes de vacas más grandes alcanzan mayores pesos de faena y de res. No obstante, también requieren más días de engorde y consumen una mayor cantidad de materia seca durante todo su ciclo productivo.

Con el objetivo de generar información que permita optimizar estas decisiones, el INTA Cuenca del Salado puso en marcha nuevos ensayos para comparar distintos biotipos en sistemas ganaderos de ciclo completo. La meta es determinar hasta qué punto puede incrementarse el tamaño de los animales sin afectar la fertilidad de las madres ni la productividad de los sistemas pastoriles.

"La clave no pasa por producir los animales más grandes posibles, sino por encontrar el biotipo que mejor combine peso de faena, eficiencia productiva y fertilidad dentro de cada sistema ganadero", afirmó el investigador.

En ese sentido, destacó que Argentina ya dispone de herramientas de evaluación genética capaces de identificar animales con curvas de crecimiento más intensas y eficientes hasta los 18 meses de edad. Esto permite alcanzar mayores pesos a edades tempranas sin trasladar necesariamente ese incremento al tamaño adulto de las vacas, una característica considerada estratégica para preservar la eficiencia reproductiva y la adaptación al ambiente.

Para los investigadores, el desafío consiste en lograr un equilibrio entre las exigencias de los mercados, la disponibilidad de recursos forrajeros y la rentabilidad de los establecimientos, seleccionando la genética que mejor se adapte a cada sistema productivo.

 

(Con información del INTA)

 


 

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