Las zoonosis representan uno de los mayores desafíos para la salud pública a nivel mundial. Se estima que alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas tienen origen animal y que cerca del 75% de las enfermedades infecciosas emergentes provienen de animales.
Cada 6 de julio se celebra el Día Mundial de las Zoonosis, una fecha que recuerda la primera aplicación exitosa de la vacuna antirrábica desarrollada por Louis Pasteur, en 1885. Más de un siglo después, la efeméride continúa vigente al poner en valor la importancia de prevenir enfermedades que pueden transmitirse entre animales vertebrados y seres humanos.
En Argentina, enfermedades como la rabia, la leptospirosis, la brucelosis, la hidatidosis, la triquinosis, la toxoplasmosis y la psitacosis forman parte de las zoonosis que requieren vigilancia permanente. A ellas se suman otras patologías transmitidas por vectores o vinculadas a cambios ambientales, el comercio de fauna silvestre y la expansión de las fronteras urbanas.
Frente a este escenario, el médico veterinario cumple un rol que va mucho más allá de la atención clínica de los animales. Participa en programas de vigilancia epidemiológica, control sanitario, inocuidad alimentaria, bienestar animal, diagnóstico de enfermedades emergentes, educación comunitaria e investigación científica, integrando equipos interdisciplinarios junto a médicos, biólogos, epidemiólogos y otros profesionales.
En los últimos años, el concepto de Una Salud se consolidó como el modelo más eficaz para abordar las zoonosis. Este enfoque reconoce que la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas son inseparables y que los problemas sanitarios requieren respuestas coordinadas entre distintos sectores.
La Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Sanidad Animal y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura impulsan este paradigma, al que también se ha sumado el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entendiendo que la prevención resulta mucho más efectiva y menos costosa que actuar frente a una emergencia sanitaria ya instalada.
Especialistas coinciden en que muchas zoonosis pueden prevenirse mediante acciones sencillas, como mantener al día los planes sanitarios de los animales de compañía, desparasitarlas periódicamente, manipular correctamente los alimentos, consumir productos de origen animal provenientes de establecimientos habilitados, controlar poblaciones de vectores y promover una adecuada higiene.
También resulta fundamental evitar el contacto innecesario con fauna silvestre y consultar al veterinario ante cualquier signo compatible con enfermedades infecciosas en animales domésticos o de producción.
En el Día Mundial de las Zoonosis, el mensaje es claro: proteger la salud de las personas implica también cuidar la salud de los animales y del ambiente. En ese desafío, la medicina veterinaria ocupa un lugar central, no solo como disciplina sanitaria, sino como un componente indispensable para construir sistemas de salud más resilientes frente a las amenazas del presente y del futuro.