miércoles 1 de julio de 2026 - Edición Nº2680

Profesión | 1 de julio

BIENESTAR ANIMAL Y CRÍA SELECTIVA

Gigantismo canino: la evidencia reabre el debate

Una mega investigación analizó registros clínicos de perros y elaboraron la radiografía sanitaria más amplia realizada hasta ahora sobre las razas gigantes. Los resultados reavivan el debate sobre las consecuencias de la selección genética orientada al tamaño extremo.


La cría selectiva convirtió al perro doméstico en la especie de mamífero con mayor diversidad morfológica del planeta. Sin embargo, cuando esa selección apunta a características extremas, como ocurre con las razas gigantes, también pueden aparecer importantes consecuencias para la salud y el bienestar animal.

Con ese objetivo, investigadores del programa VetCompass del Royal Veterinary College (RVC), en el Reino Unido, realizaron uno de los estudios epidemiológicos más amplios sobre perros gigantes. A partir de los registros clínicos anonimizados de 2,25 millones de perros atendidos en clínicas veterinarias de atención primaria durante 2019, identificaron 28.345 ejemplares pertenecientes a 29 razas gigantes y evaluaron su esperanza de vida, las enfermedades más frecuentes y las principales causas de muerte.

Los resultados muestran un panorama que, si bien confirma algunas observaciones clínicas conocidas, aporta evidencia sólida para dimensionar el impacto del gigantismo sobre la salud canina.

 

Una población con mayor carga de enfermedad

El estudio, publicado recientemente en la revista Companion Animal Health and Genetics, reveló que el 73,8 % de los perros gigantes presentó al menos un problema de salud durante el año analizado, una proporción superior a la registrada para la población canina general (65,8 %).

Las afecciones más frecuentes fueron las enfermedades cutáneas, los trastornos musculoesqueléticos y las patologías del oído. Entre los diagnósticos específicos predominaron las otitis (8,2 %), el sobrepeso u obesidad (8 %) y la agresividad (5,6 %), cuya prevalencia fue más del doble que la observada en el conjunto de los perros.

Además, el estudio identificó al cáncer como la principal causa de muerte en las razas gigantes.

 

Una vida significativamente más corta

Los investigadores estimaron una esperanza de vida media de 8,9 años para los perros gigantes, más de tres años inferior a la previamente registrada para la población canina general en Inglaterra.

También observaron diferencias entre sexos: las hembras alcanzaron, en promedio, los 9,3 años, mientras que los machos vivieron 8,5 años.

Entre las distintas razas existieron marcadas variaciones. El mastín tibetano presentó la expectativa de vida más baja, con apenas 4,8 años de promedio.

En cuanto al tamaño corporal, los san bernardos, los lebreles irlandeses y los gran daneses encabezaron la lista de las razas más pesadas incluidas en el estudio.

 

Evidencia para orientar la práctica clínica y la cría responsable

Según los autores, el trabajo ofrece información útil tanto para los médicos veterinarios como para los criadores y futuros propietarios. Contar con datos epidemiológicos robustos permitirá mejorar las estrategias de prevención, el seguimiento clínico y el asesoramiento sobre los riesgos específicos que enfrentan estas razas.

Al mismo tiempo, los investigadores sostienen que los resultados reabren el debate sobre los límites de la selección genética orientada al gigantismo extremo.

"Las razas gigantes pueden ofrecer una compañía extraordinaria, pero nuestros hallazgos muestran que su tamaño corporal extremo tiene importantes implicancias para su bienestar y longevidad", señaló Dan O'Neill, profesor de Epidemiología de Animales de Compañía del Royal Veterinary College y autor principal del estudio.

El investigador consideró que avanzar hacia tamaños corporales más moderados dentro de estas razas podría contribuir a mejorar tanto su calidad de vida como su expectativa de supervivencia.

Desde la British Small Animal Veterinary Association (BSAVA), su vicepresidente sénior, Julian Hoad, afirmó que este tipo de investigaciones fortalece la evidencia científica necesaria para impulsar prácticas de cría orientadas a mejorar la salud y el bienestar canino.

Más allá de confirmar que los perros gigantes viven menos que el promedio, el estudio aporta una base epidemiológica sin precedentes para comprender el verdadero impacto sanitario del gigantismo canino y refuerza el debate sobre cómo equilibrar la preservación de las características raciales con el bienestar de los animales.

 


 

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