miércoles 1 de julio de 2026 - Edición Nº2680

Profesión | 1 de julio

ENFERMEDADES FELINAS

Histoplasmosis felina: nuevas recomendaciones para su diagnóstico

Aunque es una enfermedad poco frecuente, la histoplasmosis es endémica en gran parte de América Latina y puede comprometer múltiples órganos si no se detecta a tiempo. Una actualización del ABCD reúne la evidencia disponible y ofrece pautas para mejorar el diagnóstico, el tratamiento y las medidas de bioseguridad.


La histoplasmosis felina es una micosis sistémica poco diagnosticada, pero de gran importancia clínica en regiones endémicas como América Latina. Debido a que sus signos suelen confundirse con los de otras enfermedades, el diagnóstico temprano continúa siendo uno de los principales desafíos para los veterinarios.

Con el objetivo de actualizar las recomendaciones disponibles, el Consejo Asesor Europeo para las Enfermedades Felinas (ABCD) publicó una revisión elaborada por la especialista Michèle Bergmann y colaboradores sobre Histoplasma capsulatum var. capsulatum, basada en la evidencia científica más reciente.

 

Un hongo presente en el ambiente

Histoplasma capsulatum se desarrolla en suelos enriquecidos con excrementos de aves y, especialmente, de murciélagos, considerados sus principales reservorios naturales. La infección ocurre por inhalación de conidios presentes en el ambiente, que posteriormente se transforman en levaduras dentro del organismo y pueden diseminarse desde los pulmones hacia órganos como hígado, bazo, ganglios linfáticos, médula ósea, piel, ojos y sistema nervioso central.

Aunque el acceso al exterior incrementa el riesgo, los expertos recuerdan que también puede presentarse en gatos de interior, ya que las esporas pueden ingresar al hogar con tierra, plantas o durante obras de construcción.

 

Una enfermedad difícil de reconocer

Los signos clínicos son muy variables e incluyen fiebre, letargo, pérdida de peso, anorexia, dificultad respiratoria, tos, lesiones cutáneas, alteraciones oculares y trastornos gastrointestinales.

En los estudios complementarios son frecuentes la anemia no regenerativa, la hipoalbuminemia y los infiltrados pulmonares difusos en las radiografías torácicas.

 

Herramientas diagnósticas

La citología y la histopatología continúan siendo fundamentales para identificar las levaduras características dentro de los macrófagos.

Las pruebas de detección de antígenos en orina y sangre son especialmente útiles tanto para el diagnóstico como para el seguimiento del tratamiento, mientras que la PCR permite confirmar específicamente la presencia del agente en distintos tejidos y fluidos.

 

Itraconazol, la primera elección

El ABCD mantiene al itraconazol como el antifúngico de elección. El tratamiento suele prolongarse durante un mínimo de seis meses, o al menos un mes después de la resolución clínica completa, con monitoreo periódico de la función hepática.

El fluconazol constituye una alternativa en pacientes con compromiso ocular o neurológico o cuando existe intolerancia al itraconazol, mientras que la anfotericina B queda reservada para los cuadros más graves.

 

Pronóstico y bioseguridad

Cuando el diagnóstico es temprano, alrededor de dos tercios de los pacientes logran una remisión clínica sostenida. Sin embargo, las recaídas son relativamente frecuentes, especialmente cuando el tratamiento se interrumpe antes de tiempo.

El documento también aclara que los gatos enfermos no transmiten la enfermedad por vía aérea a las personas. No obstante, recomienda extremar las medidas de bioseguridad durante la manipulación de muestras biológicas o procedimientos invasivos, debido al riesgo ocupacional para veterinarios y personal de laboratorio.

La nueva guía del ABCD refuerza la necesidad de incluir la histoplasmosis entre los diagnósticos diferenciales de gatos con signos sistémicos o respiratorios, especialmente en países donde el hongo es endémico, ya que una sospecha clínica precoz puede mejorar significativamente el pronóstico.

 


 

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