domingo 28 de junio de 2026 - Edición Nº2677

Divulgación | 28 de junio

Comportamiento y bienestar felino

Acicalamiento mutuo en gatos: entre el vínculo social y la gestión del conflicto

Un estudio basado en el análisis de videos de más de un centenar de gatos domésticos revela que el acicalamiento mutuo no siempre es una señal de amistad. Según los investigadores, este comportamiento puede fortalecer vínculos sociales, pero también aparecer en situaciones de tensión o conflicto.


Durante años, el acicalamiento mutuo entre gatos domésticos fue considerado una de las expresiones más claras de afiliación social. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que esta conducta es mucho más compleja de lo que se creía y que su significado depende del contexto en el que ocurre.

El estudio, publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science, se basó en el análisis observacional de videos de 53 parejas de gatos domésticos (106 individuos en total), evaluó detalladamente las interacciones de acicalamiento mutuo —también conocido como alogrooming— mediante un etograma de 23 comportamientos. Los resultados muestran que esta conducta puede desarrollarse en al menos dos escenarios sociales diferentes: el fortalecimiento de vínculos y la gestión de tensiones.

Según los investigadores, cuando los gatos mantienen contacto físico prolongado, se acurrucan, adoptan posturas corporales similares y sincronizadas, y en ocasiones comienzan a jugar después del acicalamiento, este comportamiento parece cumplir una función afiliativa. En estos casos, el acicalamiento contribuiría a reforzar los lazos sociales entre los animales.

Pero el trabajo también identificó situaciones muy distintas. En algunos episodios, el acicalamiento estuvo acompañado por señales de incomodidad o estrés, como orejas orientadas hacia atrás, lamidos de labios, sacudidas de cabeza e incluso conductas agresivas como golpes o mordiscos. Además, los gatos solían presentar posturas corporales asimétricas, con un individuo inclinado sobre el otro.

Para los autores, en estos contextos el acicalamiento podría actuar como una estrategia de apaciguamiento para evitar una escalada del conflicto o, por el contrario, como una forma sutil de expresar dominancia o resolver disputas sociales.

Los hallazgos cuestionan la idea de que el acicalamiento mutuo tenga una única función y advierten que no debería interpretarse de manera aislada como una prueba inequívoca de buena relación entre los gatos. La clave estaría en observar el conjunto de señales corporales y conductuales que acompañan a la interacción.

Desde el punto de vista clínico y del bienestar animal, los resultados aportan información valiosa para los profesionales veterinarios y los tutores de hogares multigato. Comprender cuándo el acicalamiento refleja una relación positiva y cuándo puede estar encubriendo situaciones de estrés social permitiría detectar conflictos tempranamente y mejorar la convivencia entre los animales.

Los investigadores destacan que aún se necesitan más estudios para profundizar en estas funciones sociales. No obstante, el trabajo aporta nuevas evidencias sobre la complejidad de las relaciones entre gatos y ofrece herramientas para interpretar con mayor precisión uno de los comportamientos más característicos de la especie.

 

 


 

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