Cada 16 de junio se celebra el Día Mundial de las Tortugas Marinas. Esta fecha en el calendario ambiental invita a fijar la mirada en el océano.
Al pensar en tortugas marinas, la imaginación suele viajar de inmediato al Caribe o a las playas tropicales de Brasil. Sin embargo, el Mar Argentino y el estuario del Río de la Plata son escenarios clave en las rutas migratorias de estos antiguos reptiles.
Para las tres especies que frecuentan nuestras costas —la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga cabezona (Caretta caretta) y la imponente tortuga laúd (Dermochelys coriacea)—, las aguas bonaerenses y patagónicas representan áreas críticas de alimentación y desarrollo. Abordar su conservación desde el Cono Sur exige cruzar la ecología marina con la práctica veterinaria de alta complejidad.
Fisiología y ecología en el Mar Argentino
Las tortugas marinas son organismos ectotérmicos (regulan su temperatura a partir del ambiente), lo que vuelve sumamente compleja su permanencia en las frías aguas del Atlántico Sur. Mientras que los adultos y juveniles de tortuga verde y cabezona llegan persiguiendo corrientes cálidas y estacionales para alimentarse de algas, cangrejos y medusas, la tortuga laúd posee una adaptación biológica única: la gigantotermia.
Su enorme masa corporal (puede superar los 500 kg), junto a un aislamiento graso especializado, le permite mantener una temperatura interna superior a la del agua circundante, facilitando incursiones profundas en aguas gélidas. El estuario del Río de la Plata y la Bahía Samborombón actúan como verdaderos "comedores oceánicos". Sin embargo, la fisonomía de estas zonas costeras expone a los ejemplares a severos riesgos de origen antrópico.
El trabajo de centros especializados en el país —como la Fundación Mundo Marino en San Clemente del Tuyú o el Centro de Rescate de la Universidad Nacional del Sur (UNS)— evidencia que el principal motivo de ingreso de estos pacientes a los quirófanos veterinarios se vincula con la actividad humana.
Los profesionales de la medicina veterinaria de fauna silvestre enfrentan dos cuadros principales de alta complejidad diagnóstica y terapéutica:
1. Compactación e Impactación Gastrointestinal
Las tortugas verdes confunden las bolsas y fragmentos de plástico flotantes con algas o medusas. Al ser ingeridos, estos materiales macroplásticos obstruyen el tracto digestivo. Clínicamente, esto desencadena el síndrome de boyantes (flotabilidad anormal): los gases generados por la descomposición del alimento retenido y la imposibilidad de evacuar hacen que el animal flote sin control.
Una tortuga que no puede sumergirse no puede alimentarse ni escapar de predadores o embarcaciones, quedando expuesta a la inanición y al estrés térmico.
2. Captura incidental y trauma por redes
El enmalle en redes de pesca artesanal o industrial genera hipoxia severa (falta de oxígeno). Aunque respiran aire atmosférico, al quedar atrapadas bajo el agua entran en un estado de desesperación que agota rápidamente sus reservas de oxígeno. Al ser rescatadas, suelen presentar neumonías por aspiración y lesiones necróticas en las aletas debido a la constricción de los cabos, lo que en ocasiones obliga a amputaciones quirúrgicas bajo protocolos anestésicos sumamente específicos para reptiles.
El Programa de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas en Argentina (PRICTMA) y diversas ONG coordinan esfuerzos científicos con un eslabón fundamental: los pescadores artesanales y los usuarios de playas. La concientización sobre la devolución segura de ejemplares atrapados en redes y el reporte temprano a la Prefectura Naval Argentina (Línea 106) ante varamientos son las herramientas más efectivas para reducir la tasa de mortalidad en nuestras costas.
Este 16 de junio nos recuerda que el cuidado de las tortugas marinas no ocurre únicamente en el trópico. Cada diagnóstico certero en una sala de fauna y cada investigación sobre capturas incidentales en la plataforma bonaerense son fundamentales, pero también cada plástico menos que llega a nuestras playas es un aporte directo de cada una de las personas para salvar a estas navegantes milenarias de la extinción.