La vacunación temprana de todos los animales de un rebaño afectado por un brote de fiebre Q se consolida como una de las herramientas más eficaces para controlar esta importante zoonosis. Así lo confirmó un estudio del grupo ProVaginBIO de la Universidad CEU Cardenal Herrera (España), publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Microbiology.
La investigación siguió durante tres parideras consecutivas a un rebaño caprino afectado por la enfermedad. Tras detectarse el brote, se aplicó un programa de vacunación integral que incluyó hembras, animales de reposición y también sementales. Los resultados mostraron una reducción del 60% de los animales infectados apenas dos meses después de iniciar la inmunización y, a los dos años, no se detectó presencia de la bacteria Coxiella burnetii ni en los animales evaluados ni en muestras ambientales.
Los investigadores destacaron además la importancia de incluir a los machos reproductores en los protocolos sanitarios, ya que pueden actuar como reservorios y contribuir a la persistencia de la infección en los establecimientos.
La fiebre Q provoca abortos, nacimientos prematuros e infertilidad en bovinos, ovinos y caprinos, y puede transmitirse a las personas a través de aerosoles o polvo contaminado, causando cuadros que incluyen fiebre, neumonía y endocarditis. El trabajo también identificó nuevos puntos potenciales de contaminación dentro de las salas de ordeño, aportando información valiosa para fortalecer las medidas de bioseguridad en los sistemas productivos.