Comprender cómo se reproducen las especies es fundamental para conocer la dinámica de sus poblaciones y evaluar su estado de conservación. En ese marco, una investigación desarrollada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) logró caracterizar el ciclo reproductivo de Atractus reticulatus, una culebra de hábitos semifosoriales y escasamente estudiada en la región.
El trabajo, realizado por la licenciada Silvia Ruiz bajo la dirección de la Dra. María Teresa Sandoval y el Dr. Martín Ortiz, analizó ejemplares adultos provenientes de la Colección Herpetológica Corrientes para describir la actividad reproductiva de machos y hembras a lo largo del año.
Los resultados mostraron que los machos presentan una producción estacional de espermatozoides, con mayor actividad entre diciembre y mayo. Sin embargo, también se detectó almacenamiento de espermatozoides durante todo el año, lo que sugiere que podrían reproducirse más allá de los períodos de máxima actividad gonadal.
En las hembras, la maduración de los ovocitos se concentra entre octubre y diciembre, coincidiendo con los meses más cálidos. Además, se registraron evidencias de cópula durante la primavera, así como estructuras reproductivas asociadas a la gestación y la puesta de huevos.
A partir de estos datos, los investigadores concluyeron que la especie presenta un ciclo reproductivo estacional con sincronización parcial entre machos y hembras. La cópula, la gestación y la postura ocurrirían principalmente entre primavera y verano, mientras que los machos mantienen una actividad reproductiva más prolongada gracias a su capacidad de almacenar espermatozoides.
Según los autores, este patrón podría representar una ventaja adaptativa para una especie que pasa gran parte de su vida bajo tierra. Además, las diferencias observadas respecto de otras poblaciones sugieren que factores ambientales como la temperatura y las precipitaciones influyen de manera significativa en su reproducción.
El estudio amplía el conocimiento sobre la biología de las serpientes del nordeste argentino y aporta información de base indispensable para futuras investigaciones y acciones orientadas a la conservación de la fauna silvestre regional.