Por primera vez en Sudamérica, un estudio de gran escala evaluó en detalle las características de la gammagrafía tiroidea en gatos con hipertiroidismo, una de las endocrinopatías más frecuentes en felinos geriátricos.
El trabajo, titulado “Qualitative and quantitative assessment of thyroid scintigraphy in 536 hyperthyroid cats from Argentina”, fue desarrollado por los médicos veterinarios Jorge Daniel García, Diego Miceli y Cintia Devoto y publicado en Domestic Animal Endocrinology.
La investigación analizó retrospectivamente los registros de 536 gatos hipertiroideos y 40 felinos sanos utilizados como grupo control, estudiados entre marzo de 2011 y septiembre de 2023 en Buenos Aires mediante gammagrafía con pertecnetato de sodio.
El objetivo del estudio fue identificar particularidades regionales de la enfermedad y compararlas con las descripciones clásicas provenientes de América del Norte y Europa.
Los resultados revelaron diferencias relevantes que podrían tener impacto directo en la práctica clínica veterinaria Argentina y en la región.
La población estudiada presentó una edad mediana de 12 años, confirmando que el hipertiroidismo continúa siendo una enfermedad típica de gatos adultos mayores. La mayoría de los pacientes correspondió a gatos domésticos de pelo corto (81%), seguidos por siameses (13,4%).
En cuanto al sexo, el estudio mostró una distribución relativamente equilibrada: 54,5% hembras y 45,5% machos.
Uno de los principales aportes del trabajo fue la validación regional de la relación Tiroides/Salival (T/S), utilizada para cuantificar la captación del radiofármaco.
Los gatos hipertiroideos presentaron una mediana T/S de 2,8, mientras que los animales sanos registraron valores cercanos a 0,9. Todos los felinos del grupo control estuvieron por debajo de 1,5, estableciendo ese valor como límite de referencia normal para la región.
Además, se observó una fuerte correlación positiva entre la relación T/S y los niveles sanguíneos de tiroxina total (TT4), lo que refuerza la utilidad diagnóstica y de estadificación de esta técnica.
El análisis cualitativo permitió clasificar diferentes patrones gammagráficos según la distribución y tamaño del tejido hiperfuncionante.
La presentación más común fue el patrón bilateral asimétrico, detectado en el 38% de los casos, caracterizado por el compromiso de ambos lóbulos tiroideos con marcada diferencia de tamaño entre ellos.
El patrón unilateral representó el 31% de los pacientes, mientras que el bilateral simétrico alcanzó el 14,2%.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la elevada frecuencia de tejido tiroideo ectópico, identificado en el 11,2% de los gatos estudiados. En estos casos, el tejido funcional se localizó fuera de la región cervical habitual, principalmente en el mediastino o cavidad torácica.
También se describieron formas multifocales y casos compatibles con carcinoma tiroideo, estos últimos asociados al patrón SHIM-RAD, caracterizado por tumores extensos, enfermedad intratorácica, captación heterogénea y resistencia al tratamiento con metimazol.
Según destacan los autores, la cohorte argentina mostró una prevalencia considerablemente mayor de tejido ectópico y sospecha de carcinoma respecto de los estudios de referencia de Estados Unidos.
Mientras que en publicaciones norteamericanas el tejido ectópico ronda el 4% y el carcinoma tiroideo se ubica entre 1% y 2%, en la población analizada en Argentina esas cifras alcanzaron el 11,2% y el 5,6%, respectivamente.
Estos datos podrían indicar que muchos pacientes llegan a la consulta en estadios más avanzados de la enfermedad, posiblemente debido a diagnósticos tardíos, dificultades de acceso a estudios especializados o factores nutricionales y ambientales locales.
Otro aspecto destacado del trabajo fue la validación de un protocolo rápido de adquisición de imágenes. Los investigadores demostraron que realizar la gammagrafía a los 20 minutos posteriores a la inyección del radiofármaco —en lugar de esperar los tradicionales 60 minutos— ofrece resultados seguros y reproducibles.
Esto permitió evitar la sedación en el 85% de los pacientes, reduciendo el estrés y facilitando el procedimiento en gatos geriátricos o clínicamente comprometidos.
Los autores concluyen que la gammagrafía tiroidea no solo constituye el método diagnóstico definitivo para confirmar el hipertiroidismo felino, sino que además cumple un rol central en la estadificación de la enfermedad y en la planificación terapéutica, especialmente para calcular las dosis en tratamientos con yodo radiactivo.
El estudio aporta información inédita para Sudamérica y abre nuevas líneas de investigación sobre la influencia de factores ambientales, dietarios y epidemiológicos en la presentación del hipertiroidismo felino en la región.