En el complejo camino del desarrollo de medicamentos contra el cáncer, la velocidad y la accesibilidad de las pruebas son determinantes. Bajo esta premisa, Eduen Ariel Gross Müller, estudiante de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Nordeste (FCV UNNE), lidera una investigación que busca transformar al embrión de pollo en un sistema de prueba estándar para evaluar fármacos que frenan el crecimiento tumoral. La investigación tiene el financiamiento de la Secretaría General de Ciencia y Técnica (Proyecto PI22B005).
El corazón del estudio radica en la capacidad de ciertos medicamentos para detener la angiogénesis, el proceso mediante el cual los tumores crean sus propios vasos sanguíneos para nutrirse y expandirse.
"Probar estos fármacos de manera segura y rápida sigue siendo un desafío para la ciencia", explican desde el equipo de investigación. El uso de la Membrana Corioalantoidea (MCA) —una estructura altamente vascularizada que funciona como pulmón del embrión— surge como la alternativa ideal frente a los costosos y éticamente complejos modelos en mamíferos.
El proyecto, dirigido por la Dra. Gabriela Olea y codirigido por el Dr. Juan Pablo Melana Colavita, no solo utiliza fármacos de referencia como el paclitaxel, sino que también explora el potencial de compuestos naturales. Entre ellos destaca el extracto de Croton urucurana, popularmente conocido como "sangre de drago", para evaluar su capacidad de reducir la formación de nuevos vasos.
La investigación se desarrolla en los laboratorios de la Facultad de Medicina y Veterinaria, con el apoyo de la Dra. María Victoria Aguirre (LIBIM). El proceso técnico es minucioso:
- Incubación: Huevos de raza Leghorn a 37°C y 60% de humedad.
- Acceso: Al tercer día se abre una pequeña "ventana" en la cáscara para observar el desarrollo.
- Tratamiento: Al décimo día se aplican las sustancias sobre la membrana.
- Análisis: Tras 24 horas, se realiza un registro fotográfico y estudios microscópicos de la red vascular.
Un modelo para el futuro
Aunque el uso de embriones de pollo en ciencia data de 1911, la gran deuda pendiente es la estandarización. Gross busca establecer un protocolo preciso —dosis, tiempos y condiciones— que permita que esta plataforma sea adoptada sistemáticamente en la evaluación de toxinas, medicamentos y sustancias vegetales.
Este enfoque no solo representa un avance para la medicina humana, sino que consolida el rol de la investigación veterinaria en el desarrollo de herramientas biotecnológicas accesibles y alineadas con las nuevas normativas de bienestar animal.