Una científica argentina forma parte de un trabajo internacional que apunta a uno de los grandes desafíos de la producción animal: el control de enfermedades virales que generan pérdidas económicas significativas en sistemas acuícolas y avícolas.
Se trata de Laura Delgui, investigadora del CONICET en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO), quien integra un equipo junto a especialistas de Chile para estudiar en profundidad el comportamiento de virus de ARN. El foco está puesto en comprender los mecanismos que les permiten replicarse dentro de las células, un paso clave para pensar a futuro en estrategias de control sanitario.
La colaboración argentino-chilena aborda dos modelos de alto impacto productivo: el virus de la necrosis pancreática infecciosa (IPNV), que afecta a salmones, y el virus de la enfermedad de Gumboro, que compromete la salud de aves de corral, especialmente pollos jóvenes. Ambas patologías debilitan a los animales y generan pérdidas relevantes en la producción de alimentos de origen animal.
En este esquema de trabajo, la investigadora argentina se enfoca en el virus de Gumboro, una enfermedad que afecta la bolsa de Fabricio y compromete el sistema inmune de las aves, mientras que el equipo chileno, integrado por el biofísico Simón Poblete y la viróloga Andrea Rivas, estudia el IPNV en salmones.
Uno de los aspectos más innovadores del estudio es la combinación de ensayos experimentales con simulaciones computacionales. Estas permiten observar el comportamiento del ARN y de las proteínas virales en entornos controlados. Sin embargo, las herramientas actuales presentan limitaciones, ya que solo permiten analizar sistemas pequeños.
El objetivo final es identificar puntos críticos en el proceso de replicación viral, es decir, etapas vulnerables que puedan ser aprovechadas para interrumpir la infección. Si bien el desarrollo de vacunas o tratamientos aún no es inmediato, el conocimiento generado en esta etapa resulta fundamental.
En un contexto donde la sanidad animal es clave para la seguridad alimentaria, este tipo de investigaciones refuerza el papel de la ciencia regional en la búsqueda de soluciones frente a enfermedades que afectan tanto la producción como la sustentabilidad del sistema agroalimentario.