El sobrepeso y la obesidad en animales de compañía se consolidan como una de las problemáticas sanitarias más frecuentes en la práctica veterinaria cotidiana. Un reciente artículo publicado en la revista científica Animals, de la editorial MDPI, pone el foco en la necesidad de replantear el abordaje clínico de esta condición, destacando que sus efectos trascienden lo estrictamente nutricional.
Titulado “Sobrepeso y obesidad en perros y gatos: una exploración de los impactos en el bienestar y comportamiento animal, y recomendaciones para su manejo en la atención veterinaria primaria”, el trabajo analiza cómo el exceso de peso afecta múltiples dimensiones de la vida de perros y gatos, incluyendo su salud física, su comportamiento y su estado emocional.
Según los autores, la visión tradicional que define la obesidad únicamente como un desequilibrio energético —es decir, un consumo calórico superior al gasto— resulta insuficiente. Si bien este factor es clave, advierten que limitar el problema a la alimentación puede dificultar tanto la comprensión del cuadro como su tratamiento efectivo.
El estudio retoma el modelo de los “Cinco Dominios” del bienestar animal para evaluar las consecuencias del sobrepeso. En este sentido, señala que los animales obesos no solo presentan mayor riesgo de enfermedades asociadas y menor longevidad, sino que también pueden ver alteradas sus conductas naturales, su interacción con el entorno y su estado mental.
La evidencia indica que el exceso de peso puede reducir la actividad física, generar incomodidad o dolor, e incluso afectar el vínculo con sus cuidadores. Esto repercute directamente en la calidad de vida general del animal, un aspecto que —según los investigadores— debe ocupar un lugar central en la consulta veterinaria.
Otro de los puntos críticos que expone el trabajo es la baja tasa de éxito de las intervenciones veterinarias en el manejo del sobrepeso y la obesidad fuera de contextos experimentales. Entre las principales barreras se identifican problemas en la adherencia de los tutores a los planes indicados y dificultades en la comunicación profesional-tutor.
En este escenario, los autores subrayan la necesidad de que los veterinarios dispongan de tiempo suficiente para evaluar cada caso, diseñar estrategias personalizadas y realizar un seguimiento continuo. La empatía hacia los desafíos cotidianos de los cuidadores también aparece como un factor clave.
Como respuesta, el estudio propone un abordaje integral que combine ajustes en la dieta, incremento de la actividad física, monitoreo constante y, especialmente, educación del tutor. Este enfoque busca superar la mirada exclusivamente nutricional e incorporar variables conductuales y ambientales.
Además, se enfatiza la importancia de establecer una comunicación clara y efectiva con los tutores, orientada a generar compromiso y sostener cambios a largo plazo. El objetivo final no es solo la pérdida de peso, sino la mejora del bienestar general del animal y la promoción de estados emocionales positivos.
Las conclusiones del trabajo son contundentes: el sobrepeso y la obesidad representan un problema complejo que requiere una mirada multidimensional. Para los veterinarios clínicos, esto implica no solo ajustar protocolos, sino también fortalecer habilidades comunicacionales y estrategias de acompañamiento.
En un contexto donde la prevalencia de estas condiciones continúa en aumento, el desafío para la medicina veterinaria —también en Argentina— será avanzar hacia modelos de atención más integrales, que contemplen tanto la salud física como el bienestar emocional de los animales de compañía.