El manejo de la diabetes mellitus (DM) en pacientes felinos atraviesa un punto de inflexión. La American Animal Hospital Association (AAHA) presentó sus Guías de Manejo de la Diabetes en Gatos 2026, un documento que introduce cambios sustanciales en la práctica clínica, con un enfoque más preciso, menos invasivo y centrado en la calidad de vida del paciente.
Uno de los avances más relevantes es la incorporación de los inhibidores de SGLT2 como opción terapéutica en gatos recientemente diagnosticados. Esta clase farmacológica se posiciona como alternativa a la insulinoterapia tradicional, aunque las guías remarcan la importancia de una adecuada selección del paciente. La evaluación de comorbilidades y el monitoreo de cetosis —mediante la medición de beta-hidroxibutirato (BHB)— resultan fundamentales para minimizar riesgos y optimizar resultados.
En paralelo, el documento propone abandonar una práctica históricamente extendida: las curvas de glucosa realizadas en el ámbito clínico. Según el consenso actual, el estrés asociado a la hospitalización puede distorsionar los valores glucémicos y comprometer la interpretación. En su reemplazo, se promueve el uso de sistemas de monitoreo continuo de glucosa (CGM) y el seguimiento domiciliario, lo que permite obtener datos más representativos del estado metabólico real del paciente.
Otro cambio clave radica en el objetivo terapéutico. Las guías dejan atrás la búsqueda estricta de valores glucémicos “ideales” —difíciles de sostener y con riesgo de hipoglucemias— y priorizan la evolución clínica. La mejora en signos como poliuria, polidipsia, polifagia, junto con la recuperación del peso corporal y el comportamiento habitual, se consolidan como indicadores centrales de éxito terapéutico. El concepto es claro: tratar al paciente en su conjunto, no solo a los números.
Asimismo, el documento refuerza que la remisión de la diabetes felina es un objetivo posible en determinados casos. Para ello, ofrece algoritmos actualizados para el inicio del tratamiento, el abordaje de pacientes insulino-resistentes y estrategias de comunicación con los tutores, un aspecto clave para la adherencia y el seguimiento a largo plazo.
En definitiva, la actualización 2026 plantea un cambio de paradigma: con medicina basada en la evidencia, herramientas tecnológicas y un enfoque integral, el gato diabético puede no solo estabilizarse, sino alcanzar una buena calidad de vida sostenida.