A menos de un año de la firma del convenio de transferencia tecnológica entre el CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) con la empresa Beneficial Germs S.A., los avances en torno a una levadura probiótica de desarrollo nacional siguen consolidándose.
El proyecto, que apunta a escalar su producción y ampliar sus aplicaciones en salud animal y humana, acaba de sumar evidencia clave: un estudio publicado en la revista Probiotics and Antimicrobial Proteins demuestra mejoras significativas en el crecimiento de lechones.
El trabajo científico comprobó que las crías suplementadas con la levadura probiótica Kluyveromyces marxianus CIDCA 9121 alcanzaron un 10% más de peso que aquellas alimentadas únicamente con dieta convencional. Se trata de un hallazgo relevante para la producción porcina, especialmente en una etapa crítica como el destete, donde los animales son más vulnerables a trastornos digestivos e infecciones.
El desarrollo, impulsado por equipos del CIDCA, el IIFP y el CINDEFI (institutos de doble dependencia CONICET-UNLP), se distingue además por su perfil sustentable: la levadura se obtiene a partir de lactosuero, un subproducto de la industria láctea que habitualmente se descarta. A través del convenio, la empresa biotecnológica recibió el know-how necesario para su producción a escala, incluyendo los procesos de fermentación y formulación.
En el ensayo, realizado con participación de investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP, el probiótico se incorporó en la dieta de cerdas preñadas durante las tres semanas previas al parto y durante la lactancia. Luego del destete, las crías continuaron con el mismo esquema alimentario. Cuarenta días después, los resultados fueron concluyentes: el grupo suplementado mostró una ganancia de peso significativamente superior.
Uno de los aspectos más valorados del estudio es su carácter aplicado. A diferencia de ensayos previos en modelos experimentales, esta investigación se llevó a cabo en una granja productiva de la localidad bonaerense de Ranchos. Además de validar la eficacia del probiótico, los datos obtenidos resultan clave para avanzar en la futura formulación e inscripción de productos comerciales.
En paralelo a la validación biológica, el desafío ahora es tecnológico. Desde el CINDEFI trabajan en optimizar el formato del producto final. Si bien la liofilización es el método más utilizado a nivel experimental para conservar microorganismos, su alto costo limita su escalabilidad. Por eso, el equipo evalúa alternativas como el secado por spray, una técnica ampliamente utilizada en la industria alimentaria —por ejemplo, en la producción de leche en polvo— que permitiría obtener un producto seco, estable y económicamente viable.
Con nuevas pruebas en marcha y futuras publicaciones en camino, este desarrollo argentino se posiciona como una herramienta innovadora para mejorar la eficiencia productiva, promover el bienestar animal y reducir la dependencia de antibióticos en sistemas intensivos. Un avance que, además, abre la puerta a aplicaciones en salud humana, consolidando el valor estratégico de la biotecnología nacional.