domingo 8 de marzo de 2026 - Edición Nº2565

Divulgación | 25 de febrero

Salud Pública

El rol epidemiológico de los quirópteros en el ciclo de la rabia

La rabia sigue siendo una de las zoonosis más letales a nivel mundial, con una tasa de letalidad cercana al 100% una vez iniciados los síntomas. Si bien históricamente el perro ha sido el principal vector en entornos urbanos, los murciélagos desempeñan un papel protagónico y complejo como reservorios naturales.


A diferencia de otros mamíferos, los murciélagos han coevolucionado con los Lyssavirus (familia Rhabdoviridae) durante miles de años. Este prolongado proceso evolutivo les ha permitido, en determinadas circunstancias, albergar el virus rábico y excretarlo a través de la saliva sin desarrollar de manera inmediata la sintomatología neurológica aguda característica de la enfermedad.

Desde el punto de vista epidemiológico, se reconocen dos grandes ciclos de transmisión asociados a los murciélagos:

- Ciclo aéreo o silvestre: Involucra principalmente a murciélagos insectívoros, frugívoros y nectarívoros. En este escenario, la transmisión al ser humano es generalmente accidental y se produce por manipulación directa de ejemplares infectados, vivos o muertos.

- Ciclo rural o rabia paresiante: Está protagonizado por el murciélago hematófago (Desmodus rotundus), responsable de importantes brotes de rabia en bovinos y equinos. Este ciclo tiene un fuerte impacto sanitario y económico, con pérdidas millonarias para la industria ganadera, especialmente en regiones endémicas de América Latina.

 

Mecanismos de transmisión y patogenia

La rabia se transmite principalmente por la inoculación de saliva infectada a través de mordeduras y, con menor frecuencia, por arañazos. En este contexto, es fundamental que el profesional veterinario tenga en cuenta los siguientes aspectos:

- Comportamiento anormal: Los murciélagos infectados suelen presentar actividad diurna, dificultad para volar, desorientación o se encuentran caídos en el suelo, signos que deben considerarse de alto riesgo.

- Transmisión indirecta: Perros y gatos pueden actuar como intermediarios entre el murciélago infectado y el ser humano, al intentar cazar o manipular quirópteros enfermos que ingresan a patios, terrazas o balcones.

- Variantes virales específicas: El virus de la rabia no es único. Existen variantes genéticas adaptadas a distintas especies de murciélagos, lo que obliga a los sistemas de salud animal y pública a mantener una vigilancia epidemiológica y genómica permanente.

Nota para el clínico: Ante cualquier animal doméstico que presente heridas de origen desconocido y haya tenido contacto potencial con murciélagos, debe activarse de inmediato el protocolo de profilaxis post-exposición conforme a la normativa vigente.

 

Datos y vigilancia epidemiológica

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en las últimas décadas la proporción de casos de rabia humana transmitida por murciélagos ha superado a la transmitida por perros en varios países de América Latina. Este cambio en el patrón epidemiológico refuerza la necesidad de adaptar las estrategias de prevención y control.

 

El rol del veterinario en la prevención

El abordaje bajo el enfoque de Una Salud resulta esencial. El veterinario no solo cumple una función clínica, sino que se posiciona como un actor clave en la educación sanitaria y la prevención comunitaria:

- Promoción de la vacunación anual: Asegurar que perros y gatos mantengan una inmunidad adecuada contra la rabia, independientemente de su acceso al exterior.

- Educación a la comunidad: Informar a la población sobre la importancia de no tocar murciélagos caídos o con comportamiento anormal y de notificar su hallazgo a las autoridades sanitarias.

- Conservación y equilibrio ambiental: Es imprescindible destacar que los murciélagos cumplen un rol ecológico fundamental como controladores de insectos, polinizadores y dispersores de semillas. El objetivo no es su erradicación, sino la gestión del riesgo sanitario y la exclusión segura de estos animales de las viviendas humanas.

 

El desafío

La rabia transmitida por quirópteros representa un desafío dinámico y complejo que exige vigilancia activa, respuesta rápida y trabajo interdisciplinario.

La actualización permanente del profesional veterinario en protocolos de notificación, toma de muestras y prevención es una de las herramientas más eficaces para evitar desenlaces fatales y proteger la salud animal, humana y ambiental.

 

 


 

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias