Cada último martes de febrero, el Día Mundial de la Esterilización Animal invita a reflexionar sobre una de las intervenciones más frecuentes en la clínica de pequeños animales. Sin embargo, lejos de tratarse de una práctica rutinaria, la esterilización quirúrgica constituye una herramienta sanitaria con impacto probado en longevidad, prevención de enfermedades y control poblacional.
Para el veterinario, el debate no debería centrarse en si esterilizar o no, sino en cuándo, cómo y bajo qué criterios individuales indicar el procedimiento.
La ovariohisterectomía elimina el riesgo de piometra, una de las urgencias reproductivas más frecuentes en la clínica de hembras enteras. Diversos estudios epidemiológicos reportan que hasta un 20–25% de las perras no esterilizadas desarrollan piometra antes de los 10 años.
En cuanto a neoplasias mamarias, el trabajo clásico de Schneider et al. (1969), aún citado en revisiones actuales, demostró que la esterilización antes del primer celo reduce drásticamente el riesgo de tumores mamarios.
En machos, la orquiectomía previene neoplasias testiculares y reduce la incidencia de patologías prostáticas benignas asociadas a la influencia androgénica.
Desde el punto de vista estrictamente clínico, la esterilización evita intervenciones de mayor riesgo en edades avanzadas.
Un estudio retrospectivo de más de 40.000 perros, publicado en PLoS ONE (Hoffman et al., 2013), concluyó que los animales esterilizados presentaron mayor expectativa de vida comparados con animales intactos.
Si bien el perfil de causas de muerte varía -con menor incidencia de traumatismos y enfermedades infecciosas en animales castrados-, el impacto poblacional en supervivencia es consistente.
Estos hallazgos posicionan a la esterilización como una intervención preventiva con efectos medibles a largo plazo.
La reducción del vagabundeo, las peleas y la conducta sexual asociada al escape disminuye significativamente el riesgo de atropellamientos y traumatismos, especialmente en machos.
Desde una perspectiva de bienestar, la esterilización también reduce el estrés reproductivo crónico en hembras sometidas a ciclos continuos sin reproducción.
En Argentina, el problema de la sobrepoblación canina y felina continúa siendo estructural. La reproducción no controlada impacta en:
- Incremento de animales en situación de calle
- Saturación de refugios
- Mayor abandono
- Conflictos urbano-ambientales
Estudios recientes han evaluado posibles asociaciones entre esterilización temprana y ciertas patologías ortopédicas o neoplásicas en razas específicas (por ejemplo, Golden Retriever).
Estos datos no invalidan la práctica, pero refuerzan la necesidad de:
- Evaluación por raza y tamaño
- Consideración del momento óptimo
- Comunicación clara con el tutor
- Registro clínico adecuado
La evidencia actual no respalda decisiones generalizadas sin criterio profesional.
El Día Mundial de la Esterilización Animal representa una oportunidad para reforzar el rol sanitario de la profesión.
La castración no es un acto mecánico: es una intervención preventiva con fundamentos epidemiológicos, clínicos y éticos.
En un escenario donde la desinformación convive con la medicina basada en evidencia, la indicación responsable, individualizada y científicamente sustentada sigue siendo la herramienta más sólida del ejercicio profesional.