martes 11 de mayo de 2021 - Edición Nº803
Vet Market » Divulgación » 9 abr 2021

Aves Marinas

Rescatan, rehabilitan y regresan al mar a pingüinos magallánicos

La Fundación Mundo Marino devolvió al mar, en las playas de San Clemente del Tuyú, a 12 pingüinos magallánicos que habían sido rescatados en distintas localidades balnearias bonaerenses con diversos problemas de salud.


El pasado 7 de abril, regresaron al mar en las playas de San Clemente, 12 pingüinos magallánicos (Spheniscus magellanicus), luego de transitar un proceso de rehabilitación que llevó entre uno y cuatro meses.

Las aves marinas fueron rescatadas entre finales de noviembre del año pasado y principios de marzo del corriente año. Al momento de su rescate presentaban cuadros de distinta gravedad, según el caso, de desnutrición, deshidratación, anemia, alta carga parasitaria e hipotermia. 

En el caso de los pingüinos hallados en Villa Gesell fueron inicialmente asistidos por la Asociación de Naturalistas Geselinos, mientras que los encontrados en Pinamar y Valeria del Mar, recibieron los primeros auxilios de parte de la Fundación Ecológica Pinamar. Ambas instituciones trabajan de manera cooperativa junto con la Fundación Mundo Marino. El resto de las aves fueron asistidas por la institución san clementina luego del llamado de turistas que se encontraron con los animales en playa. 

"Estos animales pasan gran parte de su vida en el agua buscando alimento, por lo que no es un buen síntoma que aparezcan solos en nuestras playas. Lo que vemos es que año tras año aparecen desnutridos, anémicos y con cuadros de hipotermia. Nuestros colegas brasileños lo denominan `síndrome del pingüino varado´. Por algún motivo, en su periplo migratorio no están encontrando suficiente alimento y salen famélicos a nuestras costas. Sin asistencia, difícilmente sobrevivan", explica Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino. 

"Los pingüinos no se hidratan a través del agua de manera directa, sino a través del alimento sólido que ingieren. Por lo que ante la falta de alimento, comienza un proceso de deshidratación. Por eso, el tratamiento consistió en primera instancia en hidratarlos con agua y un complejo vitamínico. Luego, progresivamente se les ofrece una fórmula líquida con pescado, hasta que finalmente toleran de buena manera pescado cortado o entero", explicó Juan Pablo Loureiro, médico veterinario y director técnico de la Fundación Mundo Marino.  

 

 

Los pingüinos fueron desparasitados y se les tomaron muestras de sangre a su ingreso al Centro de Rescate, antes de darles el alta veterinaria que los habilita a integrar un grupo de individuos a ser reinsertados. Estas aves marinas tienen un comportamiento gregario y no pueden reinsertarse de manera individual, por lo que es necesario aguardar a que se conforme un grupo con una cantidad mínima de individuos.

"Este rescate es un símbolo del trabajo y el compromiso de un conjunto de personas, porque los que trabajamos en conservación de la biodiversidad lo hacemos en red. Cada actor e institución que trabaja es indispensable, pero especialmente aquellos centros de rescate como la Estación de Rescate de Fauna Marina Guillermo `Indio´ Fidalgo, de Bahía Blanca que están en zonas en las que no existen otras instituciones preparadas para dar asistencia a los animales que aparecen varados. De hecho, esta reinserción no hubiese sido posible sin el compromiso de la Fundación Ecológica Pinamar, la Asociación de Naturalistas Geselinos, la Fundación Verdemar de Villa Gesell, guardaparques del OPDS y tantas otras instituciones con quienes compartimos conocimientos y experiencias", agradeció Sergio Rodríguez Heredia

 

 

Esta especie, que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se encuentra en estado de "preocupación menor”, se distribuye a lo largo de todo el litoral Sudamericano, tanto en la Patagonia argentina, como en el sur de Chile. En Argentina se distribuyen desde Península Valdés, en Chubut, hasta la Isla Martillo, Isla de los Estados e Islas Malvinas, en Tierra del Fuego. 

Su ciclo de reproducción se lleva a cabo entre septiembre y marzo. Luego de esa etapa mudan su plumaje e inician su viaje migratorio entre fines de marzo y principios de abril, el cual puede llegar hasta la latitud de Río de Janeiro. Durante ese viaje anual de alrededor de 6 meses pueden recorrer un total de 5.000 kilómetros. En cuanto a su alimentación su dieta se compone de peces como anchoitas, sardinas y merluzas; moluscos, como calamares, y crustáceos, como el langostino.

El viaje migratorio se relaciona con el movimiento estacional que realiza la anchoita, una de sus principales presas, que durante el invierno, luego de haber migrado desde la Patagonia, desovan en las costas de Brasil. 

 

 

Fuente y fotos: Fundación Mundo Marino

 

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