lunes 19 de abril de 2021 - Edición Nº781
Vet Market » Profesión » 1 mar 2021

Oncología

Cómo proceder cuando una derivación de oncología no es una opción para los propietarios

Es muy común en la práctica clínica veterinaria que se acaba de hacer un diagnóstico de cáncer, ofrecerle al propietario una derivación al oncólogo y que este no acepte… ¿Qué hacer?


Por:
Dr. Guillermo A. Hermo

No es para nada raro diagnosticar cáncer en un paciente y que el propietario rechace la derivación a un oncólogo. Las razones de esa reacción pueden ser varias. Las más frecuentes son:

- En el pueblo, ciudad o provincia no hay un centro oncológico de referencia.

- Los turnos, tiempos y distancia del lugar de atención no coinciden con los del propietario para múltiples visitas.

- Cuestión económica.

- El vínculo emocional del propietario con la mascota no es lo suficientemente importante, y si bien está dispuesto a “hacer algo”, no quiere hacer más.

- Algunos propietarios tienen presunciones o percepciones erróneas sobre la recuperación del tratamiento, junto con preocupaciones sobre cómo cuidar a una mascota que se ha sometido a una cirugía mayor o que experimenta una enfermedad aguda.

 

Dr. Juan Manuel Baldivieso administrando quimioterapia a un paciente sedado y monitorizado con un carcinoma mamaria de alto grado en SAB (servicio de Oncología, Cirugía y Anestesia Veterinaria), Provincia de Córdoba.

 

Muchas veces los propietarios no conocen las garantías y el beneficio de los tratamientos oncológicos realizados por onco-cirujanos y oncólogos clínicos profesionales.

Sea cual fuere el motivo del rechazo para una derivación de oncología, lo concreto es que el profesional tiene un paciente con cáncer a su cargo.

 

Dra. Celeste Ratto está evaluando un felino con un tumor oral, en ONCOANIMAL, Provincia de Tucuman.

 

Los casos de oncología pueden ser desafiantes y a veces desgarradores, pero también pueden ser muy gratificantes. Básicamente, el manejo de un paciente con cáncer se divide en 3 esferas superpuestas: involucrar al propietario, tratar el cáncer y apoyar al paciente.

 

1) Involucrar al propietario

Una parte importante del diseño exitoso de un plan de tratamiento del cáncer es también solicitar la opinión del propietario en cuanto al manejo y cuidado que se tiene que tener en el transcurso de un tratamiento oncológico. Estas conversaciones ayudan a definir cómo se ve el éxito para la familia, desde la longevidad hasta la calidad de vida.

Comprender por qué el cliente rechaza la derivación puede proporcionar una mejor comprensión de los miedos y motivaciones del cliente, lo que a su vez ayuda a impulsar el futuro plan de tratamiento.

Muchos dueños de mascotas tienen dificultades para elegir el "mejor" tratamiento para su mascota, y pueden tener sentimientos de culpa por no visitar a un oncólogo.

Es importante reconocer que la mayoría de los dueños prefieren una comunicación franca sobre la condición de su mascota presentada de una manera libre, compasiva, sin prejuicios y positiva por parte del personal con quien tienen una relación.

Informar a los clientes la verdad sobre el diagnóstico de cáncer de su mascota genera confianza, facilita la toma de decisiones, ofrece una sensación de control sobre la situación y ayuda a mantener la esperanza.

Desafortunadamente, la reciente desviación de la práctica tradicional cara a cara como resultado de la pandemia por la COVID-19 ha creado nuevos desafíos con estas conversaciones difíciles.

Los clientes pueden ser de gran ayuda para el seguimiento del paciente en el hogar y la toma de decisiones correctas en tiempo real.

Hacer que utilicen herramientas de evaluación para medir la calidad de vida (CDV) y el dolor de manera continua y virtual ayuda mucho a evaluar mejor la respuesta del paciente al tratamiento y a reconocer cuándo se requiere una intervención médica. También refuerza la relación con los propietarios que son una parte integral del equipo de tratamiento del cáncer de su mascota.

La evaluación objetiva y regular con la calidad de vida y las puntuaciones de dolor también ayuda a los propietarios a tomar la decisión de la eutanasia, si resulta apropiado.

 

2) Tratar el cáncer

Aunque rechazar una derivación de oncología deja al propietario con menos opciones de tratamiento para su mascota, muchas modalidades disponibles pueden ser apropiadas y alinearse con las preferencias del propietario.

Primero está la cirugía paliativa. Hay que tener en cuenta y saber explicar a los propietarios que no todas las cirugías contra el cáncer se realizan con fines curativos. Para los pacientes con tumores óseos primarios, la amputación proporciona alivio del dolor crónico. Para los sarcomas de tejidos blandos, incluso los márgenes quirúrgicos modestos pueden proporcionar intervalos prolongados sin enfermedad para los tumores de grado bajo e intermedio. La reducción de volumen de los tumores orales puede mejorar la ingesta de alimentos.

La quimioterapia metronómica es una opción que muchos propietarios encuentran más atractiva que la quimioterapia tradicional de dosis máxima tolerable.

La quimioterapia metronómica consiste en una dosis baja diaria de un fármaco de quimioterapia. Los más utilizados son agentes alquilante (ejemplo: ciclofosfamida, clorambucilo, lomustina, imatinib) y un fármaco antiinflamatorio no esteroideo (AINE).

Los perros y gatos con afecciones oncológicas, ya cuentan con medicamentos veterinarios diseñados específicamente para ellos, tomando en cuenta parámetros fisiológicos, patológicos y límites de tolerancia de drogas quimioterápicas para pacientes oncológicos ONCOVET C (ciclofosfamida), ONCOVET I (imatinib), ONCOVET L (lomustina). Este último tiene la gran ventaja adicional que se da via oral cada 21 días y es la monodroga con mayor tasa de respuesta global para mastocitomas y muchos sarcomas. 

Los pacientes oncológicos veterinarios dependen de recibir medicamentos de alta calidad producidos por un laboratorio especialista en ONCOLOGÍA VETERINARIA.

 

3) Apoyando al paciente

Las mascotas diagnosticadas con cáncer a menudo son animales mayores y pueden tener comorbilidades que afectan su calidad de vida general. Los requisitos para la atención de apoyo también pueden variar entre pacientes. El dolor y la nutrición son áreas que comúnmente requieren intervención en estos pacientes.

El manejo del dolor

A los clientes a menudo les preocupa que sus mascotas estén sufriendo. Aunque muchos tumores no son dolorosos a la palpación, la presencia de muchos tipos de cánceres puede provocar dolor crónico.

Una estimación conservadora es que el 30% de los cánceres en perros y gatos son responsables del dolor en el momento del diagnóstico.

Se cree que los más dolorosos son los tumores que afectan la cavidad oral, los huesos, el tracto urogenital, los ojos, la nariz, las raíces nerviosas, el tracto gastrointestinal (GI) y la piel.

Debemos recordar siempre que los pacientes con cáncer pueden experimentar varias formas de dolor a lo largo del tiempo y pueden presentarse simultáneamente varios tipos de dolor.

El dolor agudo puede estar asociado con un procedimiento de biopsia o el período posoperatorio, mientras que el dolor crónico puede estar relacionado con un tumor (tumor primario o sitios metastásicos) o debido a enfermedades concomitantes como la osteoartritis.

A medida que se intensifica el dolor incontrolado, los cambios fisiológicos en el sistema nervioso central (SNC) provocan dolor crónico.

Varios cambios bioquímicos eventualmente dan como resultado el desarrollo de dolor, independiente de la administración de opioides y dados por la plasticidad y reestructuración que puede suceder en el SNC; lo que lleva a sensibilización central, alodinia, hiperalgesia y dolor de terminación.

Es difícil identificar el dolor en perros y gatos, particularmente el dolor crónico. El uso de una escala de dolor, bien conocida en neurología y algiología veterinaria, es útil tanto para los propietarios como para el personal veterinario. No solo la mayoría de los dueños de mascotas pueden usar estas escalas fácilmente, sino que los cambios en la puntuación del dolor a lo largo del tiempo también ayudan a determinar la eficacia de las estrategias continuas de manejo del dolor.

Los pacientes con cáncer que padecen dolor crónico a menudo se benefician de una combinación de un AINE, un opioide, un antagonista del N-metil-D-aspartato y otros adyuvantes como la amantadina. El maropitant puede ayudar a aliviar el dolor del cáncer debido a su acción sobre la vía de la neuroquinina-1 (NK-1). También puede ayudar a controlar los problemas gastrointestinales relacionados con los opioides. Los bifosfonatos como el zoledronato son útiles para controlar el dolor asociado con tumores óseos primarios y metastásicos.

Al manejar el dolor crónico, es importante lograr un equilibrio entre los efectos adversos de estos medicamentos que los propietarios encuentran problemáticos (por ejemplo, sedación, estreñimiento, diarrea) y el efecto positivo del control del dolor. Además de que los propietarios controlen las puntuaciones de dolor, es importante que informen rápidamente sobre cualquier evento adverso para que el protocolo del medicamento se pueda ajustar según sea necesario.

Los propietarios también deben comprender la importancia de administrar los analgésicos a tiempo y mantener informado a su equipo veterinario sobre todos los medicamentos y suplementos que le dan a su mascota.

Apoyo nutricional

Mantener una nutrición adecuada puede resultar difícil en los pacientes con cáncer, especialmente en los gatos. El dolor por cáncer puede activar la vía NK-1, provocando náuseas y vómitos, y los medicamentos administrados en pacientes oncológicos pueden disminuir el apetito del paciente. Los tumores que afectan la cavidad oral y el tracto gastrointestinal también pueden crear obstáculos para la ingesta de alimentos, y la liberación de histamina de los mastocitos puede provocar erosiones y ulceraciones gástricas que también afectan el apetito.

Desde el punto de vista médico, se pueden implementar varias estrategias para aumentar la ingesta de alimentos, incluido el manejo adecuado del dolor, el control de las náuseas y los vómitos con medicamentos como maropitant y el uso de estimulantes específicos del apetito como capromorelin.

Los glucocorticoides pueden estimular el apetito, y es importante sopesar cuidadosamente el posible impacto positivo en el apetito frente a la eliminación de los AINEs del régimen de tratamiento del dolor.

La nutrición enteral puede ser una herramienta útil para ayudar a mantener a un paciente que no está comiendo bien.

Aunque las sondas nasogástricas son fáciles de colocar, su pequeño diámetro limita la cantidad de calorías administradas por día.

Los tubos de gastrostomía pueden acomodar fácilmente un gran volumen de una dieta licuada, pero son más invasivos y requieren una colocación endoscópica o quirúrgica. Los tubos de esofagostomía pueden representar la mejor opción porque la colocación es sencilla, el diámetro del tubo es lo suficientemente grande como para proporcionar una gran cantidad de calorías y son bien tolerados por la mayoría de los pacientes y fáciles de manejar por los propietarios.

 

 

 

‟CHEMOVET, comprometido con el crecimiento y desarrollo de la industria oncológica de mascotas en el mundoʺ

 

Autor:

Dr. Guillermo A. Hermo
- Médico Veterinario egresado de la Universidad Nacional de La Plata (FCV-UNLP) en 2002.
- Doctor en Ciencias Veterinarias (FCV-UNLP).
- Especialista en Clínica de Caninos y Felinos Domésticos, con orientación en Oncología (CVPBA).
- Ex Becario ANPCyT; CONICET en el Laboratorio de Oncología Molecular de la UNQ (LOM-UNQ).
- Evaluador de revistas científicas nacionales e internacionales.
- Evaluador de tesis doctorales en oncología veterinaria.
- Autor y co-autor de publicaciones científicas y capítulos de libros de oncología veterinaria.
- Disertante a nivel nacional e internacional.
- Socio Fundador Sociedad Argentina de Oncología Veterinaria (SAOV).
- Director en I&D en medicamentos oncológicos veterinarios, Laboratorio Farmacéutico Veterinario CHEMOVET, Argentina.

 

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS