sábado 15 de agosto de 2020 - Edición Nº534
Vet Market » Marketing y negocios » 11 feb 2020

Gestión

El cliente solo estará satisfecho cuando el servicio cubra sus expectativas

Una encuesta realizada por Vet Market determinó que el 71% de los Veterinarios considera que sus clientes valoran la calidad de sus servicios y el esmero. Esa percepción de los profesionales debe corroborarse con la verdadera percepción de los clientes.


Durante el mes de enero del corriente año Vet Market realizó en su Portal de Noticias una encuesta destinada los Médicos Veterinarios para saber si consideraban que sus clientes valoraban o no la calidad de sus servicios y su esmero.

 

El 71% de los encuestados respondió que sus clientes si lo valoraban, mientras que el 29% señaló que no.

 

Cabe señalar que los resultados de esta encuesta indican la percepción de los propios profesionales y no la de los clientes.

 

La gestión de cualquier organización genera un producto a la que se le exige cierta calidad, la cual está determinada por la percepción de los clientes.

 

Conocer cómo los clientes perciben los servicios de la clínica veterinaria será un indicador clave para evaluar el desempeño global de la organización, ayudando a crear una cultura de mejora continua de la gestión.

 

Toda  empresa veterinaria debe orientarse hacia la satisfacción de los clientes, que dependerá no sólo de la calidad de los servicios sino también de sus expectativas. El cliente solo estará satisfecho cuando los servicios cubran sus expectativas

 

El rendimiento percibido se refiere al desempeño que el cliente considera haber obtenido luego de adquirir un producto o un servicio.

 

Más allá de lo que la empresa veterinaria perciba acerca de la satisfacción de sus clientes, será necesario corroborarlo. Para ello una encuesta puede ser un buen instrumento de medición.

 

La diferencia entre atender y atender bien está dada por la forma en la que se presta el servicio. Dependerá de muchos factores, entre ellos del comportamiento, del proceder, de la imagen, de la forma de escuchar y mirar al cliente, de la empatía, de la forma de hablar y hasta de lo gestual y corporal.

 

Por último, es importante tener presente que un cliente insatisfecho puede, con una mala recomendación, ser el detonador de un efecto cascada que ponga en riesgo a la empresa.

 

 

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