La leptospirosis continúa siendo una zoonosis de importancia sanitaria en Argentina. Las condiciones ambientales, las lluvias intensas, las inundaciones y la presencia de roedores pueden favorecer la exposición a esta enfermedad, que afecta tanto a las personas como a distintas especies animales.
Un informe especial del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), publicado por el Ministerio de Salud de la Nación en su edición correspondiente a la semana epidemiológica 41, analizó la situación de la leptospirosis humana y canina durante las primeras 33 semanas de 2026.
Según los datos oficiales, en ese período se notificaron 1.568 eventos de leptospirosis humana, de los cuales 182 fueron clasificados como casos: 76 confirmados y 106 probables. La tasa de incidencia acumulada nacional alcanzó 0,39 casos cada 100.000 habitantes, lo que representa un incremento del 42 % respecto del mismo período de 2025, cuando se había ubicado en 0,28.
En cuanto a la situación veterinaria, se confirmaron 164 casos de leptospirosis en perros, un 76 % más que en el período comparable del año anterior. Este incremento refuerza la importancia de incorporar la vigilancia animal a las estrategias de prevención y control de la enfermedad.
El análisis regional identificó las tasas de incidencia más elevadas en el Noreste Argentino (NEA) y la región Centro.
El NEA presentó una tasa de 0,52 casos cada 100.000 habitantes, con un incremento del 129 % respecto de 2025. Dentro de esta región, Misiones registró la incidencia más alta, con 1,03 casos cada 100.000 habitantes, seguida por Corrientes y Chaco.
Por su parte, la región Centro concentró 143 casos humanos, 30 más que en el mismo período del año anterior. Entre las jurisdicciones con mayor cantidad de registros se encontraron Santa Fe, con 73 casos; Buenos Aires, con 40; y Entre Ríos, con 19.
En cuanto a la distribución de los casos caninos confirmados, Buenos Aires concentró 84 registros, Córdoba 28 y Entre Ríos 16. En conjunto, la región Centro reunió aproximadamente el 80 % de los casos caninos notificados.
El perfil epidemiológico humano mostró un predominio de varones, que representaron el 78,6 % de los casos. Además, el 63 % correspondió a personas de entre 20 y 49 años.
En relación con la evolución clínica, el 60 % de los casos requirió internación hospitalaria y, entre los pacientes internados, el 27 % ingresó a unidades de cuidados intensivos.
Entre los 66 casos que contaban con información sobre la posible fuente de infección, el contacto con roedores, su orina o sus deposiciones fue el antecedente más frecuente. También se identificaron exposiciones relacionadas con animales de compañía y de producción, así como con agua y ambientes potencialmente contaminados.
La leptospirosis es una enfermedad bacteriana causada por microorganismos del género Leptospira. Puede afectar a personas y a numerosas especies animales, entre ellas perros, bovinos, porcinos, equinos y animales silvestres.
Los roedores cumplen un papel epidemiológico relevante, ya que pueden eliminar la bacteria a través de la orina y contaminar el ambiente. La infección se produce por contacto directo con animales infectados o, indirectamente, mediante agua, barro y suelos contaminados. La bacteria puede ingresar al organismo a través de las mucosas o de lesiones en la piel.
En los perros, la presentación clínica es variable y puede incluir fiebre, decaimiento, vómitos, alteraciones renales y hepáticas e ictericia. También pueden presentarse infecciones sin manifestaciones clínicas evidentes.
En los animales de producción, la enfermedad puede ocasionar abortos, problemas reproductivos y disminución de la producción láctea, con consecuencias sanitarias y económicas para los establecimientos.
El Ministerio de Salud señala que el incremento de los registros epidemiológicos podría responder a distintos factores: condiciones ambientales favorables para la transmisión, mayor exposición de la población a ambientes contaminados y una posible mayor circulación de la bacteria en animales.
También advierte que el fortalecimiento de la vigilancia, la sospecha clínica, el diagnóstico y la notificación puede haber contribuido al aumento observado. Por lo tanto, la variación de los registros no debe interpretarse exclusivamente como evidencia de una mayor circulación bacteriana.
El Ministerio de Salud de la Nación coordina las estrategias de vigilancia, prevención y control de la enfermedad en articulación con las jurisdicciones y otros organismos.
A través del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias "Dr. Emilio Coni", dependiente de la ANLIS "Dr. Carlos G. Malbrán", funciona la Red Nacional de Laboratorios de Leptospirosis, que brinda soporte técnico, procesa muestras y participa en la caracterización de cepas.
La notificación de casos humanos y caninos al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) constituye otra herramienta fundamental para monitorear la situación epidemiológica y orientar las decisiones sanitarias.
En el ámbito animal, el Ministerio trabaja conjuntamente con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para abordar los riesgos asociados con los animales de producción y la fauna silvestre.
En septiembre de 2026, además, se publicó el documento "Leptospirosis: transmisión, diagnóstico, tratamiento y prevención ante el fenómeno El Niño", destinado a brindar orientación a los equipos de salud sobre la sospecha clínica temprana, el tratamiento y las medidas preventivas frente a posibles escenarios de mayor exposición ambiental.
La prevención requiere medidas que contemplen la salud humana, animal y ambiental. Entre las principales recomendaciones de las autoridades sanitarias se encuentran:
- Evitar el contacto directo con aguas estancadas, barro y suelos que puedan estar contaminados.
- Utilizar botas impermeables y guantes durante tareas de limpieza, desmalezado, desratización o trabajos en zonas inundadas.
- Mantener patios, terrenos y espacios de trabajo limpios, evitando la acumulación de residuos y elementos que puedan servir de refugio a roedores.
- Almacenar alimentos, agua y residuos en recipientes cerrados.
- Realizar un adecuado control de roedores en viviendas y establecimientos productivos.
- Mantener la higiene de comederos y bebederos y consultar al veterinario ante signos compatibles con la enfermedad.
- Cumplir con las recomendaciones de vacunación animal en las zonas donde corresponda, particularmente en perros y bovinos.
En las personas, la leptospirosis puede comenzar con fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares, síntomas que pueden confundirse con los de otras enfermedades. Ante estas manifestaciones luego de una exposición de riesgo, se recomienda consultar rápidamente al sistema de salud. El diagnóstico y el tratamiento oportunos son fundamentales para reducir la posibilidad de complicaciones.
Los datos del Boletín Epidemiológico Nacional refuerzan la necesidad de sostener la vigilancia y la articulación entre los sectores sanitario, veterinario y ambiental. La leptospirosis es un ejemplo concreto de cómo las condiciones del entorno, la salud de los animales y la salud humana están estrechamente relacionadas.