Cada año se sacrifican por distintos motivos unos cinco millones de caballos y seis millones de burros en todo el mundo. Sin embargo, la investigación científica sobre el impacto de las distintas prácticas de sacrificio en estas especies ha sido limitada. Frente a esta situación, el Royal Veterinary College (RVC), en colaboración con World Horse Welfare y la Humane Slaughter Association (HSA), desarrolló nuevas directrices para mejorar el bienestar de los équidos —caballos, mulas y burros— antes y durante este procedimiento.
Hasta ahora, muchas de las recomendaciones y prácticas existentes se basaban en la experiencia y en estudios realizados con otras especies. Si bien estos aportan información valiosa, no contemplan necesariamente las características conductuales y fisiológicas específicas de los équidos. Esta falta de evidencia representa un riesgo para su bienestar, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde la escasez de recursos y las limitaciones legislativas pueden agravar las condiciones de sacrificio.
El proyecto fue dirigido por la Dra. Kate Fletcher, como parte de su doctorado en el RVC, financiado por World Horse Welfare, bajo la supervisión del profesor Troy Gibson, catedrático de Bienestar Animal de la institución.
El equipo evaluó las condiciones de bienestar de los équidos antes y durante el sacrificio en el Reino Unido, Italia, México y Ghana. Para ello, examinó diferentes indicadores, entre ellos el comportamiento, los reflejos del tronco encefálico, la actividad cerebral mediante electroencefalografía y los hallazgos patológicos.
A partir de esta investigación, se elaboraron recomendaciones prácticas que establecen estándares mínimos para reducir el dolor, el estrés y el sufrimiento de los animales durante las distintas etapas del proceso.
Las nuevas directrices destacan la importancia de adaptar el manejo a las características de cada especie y de garantizar condiciones adecuadas en las instalaciones. Entre sus principales recomendaciones se encuentran:
El profesor Troy Gibson, catedrático de Ciencias del Bienestar Animal del RVC, destacó la importancia de contar con evidencia específica para estas especies:
“Millones de équidos son sacrificados cada año, pero la información detallada basada en investigaciones empíricas sobre su bienestar durante el sacrificio es escasa. Publicadas en colaboración con World Horse Welfare y la Humane Slaughter Association, estas directrices reúnen evidencia científica para ofrecer recomendaciones prácticas que permitan reducir el sufrimiento y mejorar el bienestar animal, tanto en el Reino Unido como a nivel internacional”.
Por su parte, la Dra. Kate Fletcher, exinvestigadora doctoral del RVC y actual jefa técnica de la Humane Slaughter Association, señaló que esperan que las directrices contribuyan al desarrollo de normas, políticas y legislaciones internacionales, mediante recomendaciones científicas y específicas para cada especie. También destacó que ofrecen una base de evidencia para impulsar mejoras sostenibles en las condiciones de sacrificio de millones de équidos.
El Dr. Roly Owers, director ejecutivo de World Horse Welfare, remarcó que estos animales son especialmente vulnerables al final de su vida y que, si son destinados al sacrificio, este debe realizarse de manera humanitaria y teniendo en cuenta sus necesidades particulares.
La publicación de estas directrices representa un avance en la generación de estándares específicos para el bienestar de caballos, mulas y burros. Su alcance internacional busca aportar herramientas concretas para mejorar las prácticas, orientar las políticas y reducir el sufrimiento de estos animales en una etapa especialmente vulnerable.
Las recomendaciones completas pueden consultarse en el sitio de la Humane Slaughter Association: