El 95% de los Miembros de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) evaluados al menos dos veces entre 2006 y 2023 -59 países- mantuvo o mejoró su capacidad para actualizar y fortalecer los conocimientos y las competencias de su personal.
Para la OMSA, este indicador refleja la capacidad de los servicios veterinarios para sostener procesos destinados a mantener, actualizar y mejorar las competencias de sus equipos.
La formación permanente resulta particularmente relevante para estos servicios que deben responder a necesidades sanitarias cambiantes y mantener las capacidades técnicas necesarias para proteger la sanidad y el bienestar animal.
El informe también identifica dificultades vinculadas con la cantidad de profesionales disponibles.
Entre los Miembros evaluados en dos o más oportunidades, el 18% -55 países- mostró una disminución de su capacidad para mantener un número adecuado de veterinarios. En el caso de los paraprofesionales veterinarios, el descenso se observó en el 22% de los Miembros evaluados -54 países-.
La OMSA señala que estas disminuciones pueden generar dificultades para que los servicios veterinarios desarrollen de manera eficiente y efectiva las actividades necesarias para garantizar la sanidad y el bienestar animal de acuerdo con sus estándares internacionales.
Los resultados muestran así que fortalecer los servicios veterinarios no depende únicamente de la formación de sus integrantes. También requiere contar con una dotación adecuada de profesionales y paraprofesionales para sostener las actividades que deben desarrollar.
El informe también analiza los avances realizados para fortalecer los servicios de sanidad animal frente a la resistencia a los antimicrobianos (RAM).
De acuerdo con los resultados de la autoevaluación TrACSS de 2023, el 50% de los Miembros consultados para los servicios de sanidad animal terrestre informó que estaba implementando planes destinados a fortalecer las capacidades identificadas como insuficientes.
En los servicios de sanidad animal acuática, el porcentaje fue del 30%. Según la OMSA, los restantes Miembros no habían iniciado la implementación de sus planes o no contaban con planes establecidos en ese momento.
La información permite observar que todavía existen necesidades de fortalecimiento de capacidades para abordar la RAM dentro de los servicios de sanidad animal.
Frente a estas situaciones, la OMSA recomienda que los países que hayan realizado una evaluación PVS revisen las competencias críticas en las que hayan alcanzado niveles bajos de desarrollo y consideren medidas para mejorar la movilización de recursos.
La organización señala distintas herramientas destinadas a acompañar este proceso, entre ellas el PVS Gap Analysis, la Veterinary Workforce Assessment Tool y la Learning Needs Assessment.
También contempla actividades de apoyo específicas y un sistema de capacitación basado en competencias, orientado a responder a las brechas identificadas.
Los resultados del Observatorio muestran dos tendencias relevantes. Por un lado, una amplia mayoría de los Miembros evaluados mantuvo o mejoró su capacidad en materia de educación continua. Por otro, una proporción de los países analizados presentó una disminución en su capacidad para mantener un número adecuado de veterinarios y paraprofesionales veterinarios.
Para los servicios veterinarios, contar con personal suficiente y con competencias actualizadas constituye una condición necesaria para desarrollar de manera eficiente sus responsabilidades en materia de sanidad y bienestar animal.
El análisis de la OMSA pone así el foco en un componente que resulta tan importante como la infraestructura, el equipamiento o los sistemas de vigilancia: las personas que sostienen cotidianamente los servicios veterinarios.