Las emergencias veterinarias no siempre comienzan en una clínica u hospital. Con frecuencia, el primer contacto con el paciente ocurre en el domicilio, durante un traslado o en otro ámbito donde todavía no hay asistencia profesional. Ese período previo a la atención veterinaria puede ser determinante.
Con este enfoque, la iniciativa RECOVER (Reassessment Campaign on Veterinary Resuscitation) publicó las Directrices de primeros auxilios RECOVER 2026 para perros y gatos, desarrolladas a partir de la revisión de la evidencia disponible y del consenso de profesionales especializados en urgencias y cuidados intensivos.
Las recomendaciones abarcan situaciones en las que una intervención temprana puede influir en la evolución del paciente, entre ellas quemaduras, asfixia, golpe de calor, ingestión de toxinas no cáusticas, hemorragias graves de las extremidades, hipoglucemia y otras emergencias.
Las directrices no pretenden reemplazar el diagnóstico ni el tratamiento veterinario. Su objetivo es ayudar a reconocer rápidamente una emergencia, realizar las intervenciones iniciales apropiadas y favorecer el traslado del animal a un centro veterinario.
Al igual que las directrices RECOVER de reanimación cardiopulmonar publicadas en 2024, el nuevo documento se desarrolló mediante una metodología que incluyó la identificación y priorización de preguntas clínicas, revisiones sistemáticas de la literatura, evaluación de la evidencia y búsqueda de consenso entre especialistas.
El trabajo se presenta en tres publicaciones de la Journal of Veterinary Emergency and Critical Care, que abordan el análisis de la evidencia y las brechas de conocimiento, las guías clínicas y, específicamente, la alergia aguda y la anafilaxia en perros y gatos.
Uno de los aportes de las nuevas guías es que pueden servir como herramienta de apoyo para los profesionales veterinarios durante la primera comunicación con los tutores, especialmente en la evaluación telefónica de una emergencia.
El algoritmo general de primeros auxilios “Reconocer y actuar” propone identificar signos que pueden ser reconocidos por personas sin formación médica, como una respuesta disminuida, dolor repentino, hemorragia abundante o signos de pánico, angustia o inquietud. A partir de esas señales, orienta sobre las acciones iniciales y refuerza la necesidad de buscar atención veterinaria.
Las recomendaciones también contemplan situaciones específicas. En casos de hipoglucemia, por ejemplo, las acciones varían según el estado del paciente. En determinados animales conscientes y con signos compatibles puede indicarse la administración de una pequeña cantidad de miel o jarabe de maíz en la mucosa oral, siempre que esto no retrase el traslado. En un paciente que no responde y presenta apnea, en cambio, la prioridad es iniciar la RCP y trasladarlo inmediatamente a un centro veterinario.
Las guías también establecen un principio fundamental: no deben realizarse primeros auxilios cuando hacerlo implique un riesgo elevado para la persona que intenta asistir al animal.
Además de ofrecer recomendaciones prácticas, RECOVER identifica áreas en las que la evidencia científica disponible todavía es limitada. De este modo, las nuevas directrices no solo buscan mejorar la respuesta inmediata ante las emergencias, sino también señalar las preguntas que requieren nuevas investigaciones.
Fundada en 2010 como una colaboración entre la Veterinary Emergency and Critical Care Society y el American College of Veterinary Emergency and Critical Care, RECOVER trabaja en el desarrollo y difusión de recomendaciones basadas en evidencia para la reanimación y las emergencias veterinarias, además de promover la investigación y la capacitación de profesionales y propietarios.
Las Directrices de primeros auxilios RECOVER 2026 amplían así el alcance de ese trabajo hacia una etapa particularmente crítica: los minutos que transcurren entre el reconocimiento de una emergencia y la llegada del paciente a la atención veterinaria profesional.