La situación sanitaria de la fauna silvestre continúa mostrando una fuerte dinámica estacional y regional. Según el informe de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA/WOAH) correspondiente a enero-marzo de 2026, 55 países y territorios notificaron 6.943 brotes y 10.359 casos correspondientes a 11 enfermedades incluidas en la lista de la organización.
La influenza aviar altamente patógena (IAAP) fue la enfermedad con mayor número de brotes, con 3.255, seguida por la peste porcina africana (PPA), con 3.188. En conjunto representaron el 92,8 % de los eventos registrados. La peste porcina clásica, con 451 brotes, ocupó el tercer lugar y apareció como una enfermedad relevante en este informe, principalmente por eventos en poblaciones de jabalíes de Asia y el Pacífico.
Los casos fueron registrados en 152 especies silvestres, de las cuales 19 —el 12,5 %— presentan algún grado de amenaza según la Lista Roja de la UICN. La IAAP afectó a 18 de esas 19 especies, entre ellas cuatro clasificadas como En Peligro: halcón sacre, cormorán de Bank, aguilucho negro y loro gris. El otro caso correspondió a fiebre aftosa en una gacela montés en Israel.
Aunque los animales pertenecientes a especies amenazadas representaron apenas el 0,4 % de los casos notificados, la OMSA advierte que las enfermedades pueden constituir una presión adicional para poblaciones pequeñas y fragmentadas, especialmente cuando ya enfrentan pérdida de hábitat, contaminación, caza u otras amenazas.
El informe también destaca la relevancia de la fauna silvestre como reservorio y fuente potencial de propagación hacia animales domésticos. En particular, los jabalíes mantienen un papel central en la epidemiología de la PPA y la peste porcina clásica, mientras que la interacción entre aves silvestres y aves domésticas continúa siendo un componente importante de la dinámica de la IAAP.
La OMSA señala además que el primer trimestre de 2026 registró la mayor de las dos grandes ondas invernales observadas desde 2024, con un pico cercano a 2.900 brotes en febrero, casi el doble del máximo del invierno anterior. La organización advierte, no obstante, que las diferencias entre regiones también pueden reflejar diferencias en las capacidades de vigilancia y notificación.
Para la medicina veterinaria, estos datos refuerzan la importancia de sostener la vigilancia de la fauna silvestre y su integración con la sanidad de los animales domésticos, la salud pública y la conservación de la biodiversidad, en línea con el enfoque de Una Salud.