El Día Mundial de los Animales propone, cada 4 de octubre, ampliar la mirada sobre los animales en toda su diversidad. No solamente aquellos que viven junto a las personas, sino también los animales de producción, los utilizados en actividades de trabajo o deportivas, la fauna silvestre, las especies acuáticas y todas las demás especies con las que compartimos el planeta.
La fecha está vinculada con San Francisco de Asís, considerado patrono de los animales y de la ecología, y constituye una oportunidad para revisar una relación que es mucho más amplia y compleja de lo que suele reflejarse en nuestra vida cotidiana.
Cuidar de un animal no significa siempre lo mismo.
En los animales de compañía, puede implicar garantizar atención veterinaria, alimentación adecuada, prevención de enfermedades y condiciones que permitan expresar comportamientos propios de la especie.
En los animales de producción y en aquellos utilizados para el trabajo o el deporte, el bienestar también requiere condiciones adecuadas de alojamiento, alimentación, manejo, atención sanitaria y actividad, de acuerdo con las características y necesidades de cada especie.
En la fauna silvestre, la protección puede depender fundamentalmente de conservar los ecosistemas, reducir las amenazas y evitar intervenciones humanas innecesarias.
Esta diversidad exige conocimientos específicos y estrategias diferentes. No existe una única manera de promover el bienestar animal, porque las necesidades varían entre especies y también según las condiciones en las que cada animal vive.
En este escenario, la medicina veterinaria ocupa un lugar central. Su campo de acción abarca la salud individual y poblacional de numerosas especies y comprende la prevención y el tratamiento de enfermedades, la sanidad animal, la producción, la conservación, la salud pública y el bienestar animal.
Esta perspectiva también se relaciona directamente con el enfoque de Una Salud, que reconoce la estrecha interconexión entre la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.
Proteger la salud animal puede contribuir a prevenir enfermedades zoonóticas, preservar la biodiversidad, mejorar las condiciones de producción y favorecer la salud de las comunidades.
El Día Mundial de los Animales puede ser una oportunidad para superar tanto una mirada exclusivamente antropocéntrica como una concepción que reduce a los animales a su vínculo con las personas.
Cada especie tiene características y necesidades propias. Reconocerlas es un primer paso para construir prácticas más responsables, tanto cuando los animales dependen directamente de nosotros como cuando simplemente compartimos con ellos un mismo territorio.
El desafío no es solamente querer a los animales. Es conocerlos, comprender sus necesidades y asumir la responsabilidad que tenemos frente a ellos. Porque el respeto por los animales no debería depender de la utilidad que tengan para nosotros, del vínculo que establezcamos con ellos ni de la especie a la que pertenezcan.