El registro de una cantidad inusualmente alta de ballenatos muertos en las costas de Península Valdés generó preocupación entre investigadores y organismos vinculados con la conservación de la especie. Según el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), los datos preliminares indicarían que el evento podría superar en magnitud a otros episodios registrados anteriormente.
En 2012 se contabilizaron 113 ballenatos muertos, hasta entonces el mayor número documentado para esta población y para la especie a nivel mundial. Para determinar la magnitud del episodio actual será necesario consolidar el número de ejemplares muertos y relacionarlo con la cantidad de nacimientos registrados durante la temporada.
Una de las hipótesis que se encuentra bajo investigación es la posible presencia de bacterias capaces de producir infecciones sistémicas en los ballenatos. Entre los microorganismos de interés se encuentra Erysipelothrix rhusiopathiae, detectada previamente en lesiones asociadas con ataques de gaviotas en dos ballenatos estudiados durante la temporada 2013.
Sin embargo, el ICB destaca que aquel estudio no demostró que la bacteria fuera la causa de muerte de los animales ni estableció una relación causal entre los ataques de gaviotas y la mortandad. El hallazgo sí aportó evidencia de que las lesiones podrían constituir una vía de entrada para distintos microorganismos.
Por este motivo, los investigadores consideran necesario ampliar los estudios sobre los ballenatos muertos, las condiciones ambientales de los golfos Nuevo y San José y la evolución de las ballenas vivas, además de realizar relevamientos sistemáticos de las costas para evitar duplicaciones y caracterizar la distribución temporal y espacial del fenómeno.
La información podrá complementarse con el seguimiento de largo plazo de la población. El ICB y sus colaboradores transitan su 56.ª temporada de campo y cuentan con registros de más de 5.500 individuos recopilados durante cinco décadas, una base de información que puede resultar clave para evaluar tanto las posibles causas del episodio como sus consecuencias poblacionales.
Desde el Instituto remarcaron la importancia de sostener la investigación y articular el trabajo entre los equipos científicos y las instituciones involucradas mientras se aguardan nuevos resultados.
Ante el hallazgo de una ballena varada, viva o muerta, se recomienda no acercarse ni tocarla ni permitir el contacto de mascotas y dar aviso a la Dirección de Fauna y Flora Silvestre y a la Secretaría de Ambiente de Chubut al 280-4670760.