viernes 3 de abril de 2026 - Edición Nº2591

Divulgación | 3 de abril

Conflictos armados y bienestar animal

El impacto de la guerra en los animales

En escenarios de conflicto, miles de animales domésticos y silvestres quedan expuestos al trauma y la destrucción de sus hábitats. La evidencia científica y la experiencia en terreno muestran que su sufrimiento es profundo, duradero y aún insuficientemente contemplado por el derecho internacional.


En medio del estruendo de la artillería y el humo de las explosiones, hay un silencio que desgarra: el de quienes no tienen voz para protestar ni banderas que defender. Mientras la humanidad se fractura en ideologías y fronteras, miles de seres sintientes quedan atrapados en un tablero que no comprenden. Para ellos, la guerra no es política; es un quiebre abrupto que transforma su entorno en un escenario de miedo, destrucción y pérdida.

 

El abandono: compañeros en la tragedia

Cuando suenan las sirenas de evacuación, las familias enfrentan decisiones extremas. Aunque muchos intentan huir con sus animales, muchas veces son sorprendidas y sus animales de compañía quedan expuestos a hambre, heridas y enfermedades. 

Desde el punto de vista clínico, equipos veterinarios y organizaciones de rescate han documentado cuadros compatibles con estrés postraumático en animales de compañía: hipervigilancia, anorexia, conductas evitativas y reactividad exacerbada ante estímulos sonoros.

Un perro o un gato no puede comprender la ausencia de su tutor ni el origen del peligro: solo percibe que su entorno seguro ha desaparecido.

 

Fauna silvestre: el ecocidio silencioso

Los escenarios de guerra son, ante todo, ecosistemas intervenidos de forma violenta. Los explosivos y contaminantes no distinguen especies. La degradación ambiental resultante genera efectos que pueden persistir durante décadas.

La evidencia científica muestra que los conflictos armados son un factor determinante en la disminución de poblaciones de fauna silvestre.

Entre los principales efectos se destacan:

- Contaminación acústica: explosiones y operaciones militares alteran la comunicación y orientación de numerosas especies, incluyendo mamíferos marinos.

- Fragmentación del hábitat: infraestructuras defensivas y zonas militarizadas bloquean rutas migratorias naturales.

 

La ciencia del trauma animal

El impacto de la guerra en los animales no es solo una cuestión ética: es también un problema sanitario y ecológico documentado.

Estudios en biología de la conservación señalan que la exposición prolongada a ruidos intensos y estrés ambiental altera los ciclos reproductivos, los patrones de movimiento y la dinámica poblacional de múltiples especies.

Desde la clínica veterinaria y la etología, se identifican tres grandes categorías de impacto:

- Hábitat: deforestación, incendios y destrucción del entorno → pérdida de biodiversidad.

- Psicológico: estrés crónico y alteraciones conductuales → dificultades de adaptación y supervivencia.

- Químico: presencia de metales pesados y residuos tóxicos → efectos sistémicos en la cadena trófica.

La recuperación de estos sistemas, tanto a nivel individual como poblacional, puede demandar generaciones.

 

¿Hacia un nuevo marco de protección?

Actualmente, el derecho internacional humanitario contempla de forma limitada la protección animal en conflictos armados. Sin embargo, crece el debate global sobre la necesidad de reconocer a los animales como víctimas civiles, con un estatus que contemple su bienestar y protección específica.

Para el ámbito veterinario, este escenario plantea desafíos concretos: desde la respuesta en emergencias y el manejo de fauna desplazada, hasta la participación en políticas públicas y protocolos internacionales.

La guerra es una construcción humana, pero sus consecuencias alcanzan a todas las especies. Reconocer el impacto sobre los animales no minimiza el sufrimiento humano; por el contrario, amplía la comprensión del daño y refuerza el compromiso con una respuesta más integral.

 

Posición de la Asociación Mundial Veterinaria 

La Asociación Mundial Veterinaria (WVA) entiende que tanto los desastres naturales, como los conflictos armados, tienen impactos devastadores similares en las vidas humanas y animales.

La WVA considera a los animales como seres sensibles capaces de sentir miedo, angustia y dolor. Sin embargo, la protección de sus necesidades es raramente considerada durante los conflictos armados o el manejo de desastres.

La oranización mundial veterinaria propone que las autoridades veterinarias de cada país contar con un plan de contingencia para el cuidado, rescate y apoyo de socorro de los animales como parte de su Plan Nacional de Preparación para Desastres.

Entre las recomendaciones que propone la WVA, para que sean tenidas en cuenta en dichos planes, refiere a:

- Coordinación de refugio, alimentos específicos para cada especie, agua potable y atención veterinaria de emergencia para los animales (domésticos y en cautiverio o en libertad que viven en el agua, tierra o aire), siempre que sea posible, deberían ser reubicados en un entorno seguro. De ser necesario con tratamiento humano y llegado el caso considerar la eutanasia.

- Fuerza laboral especializada y capacitada para brindar atención veterinaria de emergencia y apoyo, con equipos y suministros necesarios.

- Mantener a los civiles desplazados junto con sus animales de compañía, tanto como sea posible, para mejorar la resiliencia mental de las personas y optimizar la atención de los animales.

- Atención y manejo veterinario apropiado de los animales de trabajo utilizados durante desastres naturales y situaciones armadas.

- Protección de los hábitats de vida silvestre y los corredores de migración. Siempre que sea posible, mitigar los efectos de los conflictos armados en los ecosistemas y animales en peligro.

 


 

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