lunes 30 de marzo de 2026 - Edición Nº2587

Profesión | 30 de marzo

Innovación en bienestar animal

Parche biodegradable: ¿el futuro del alivio del dolor en porcinos?

Un desarrollo experimental con microagujas busca ofrecer analgesia sostenida durante una semana en cerdos, reduciendo la necesidad de aplicaciones repetidas. Aunque aún no alcanza niveles terapéuticos, los resultados iniciales abren una nueva vía en medicina veterinaria.


En un contexto donde las opciones para el manejo prolongado del dolor en animales de producción siguen siendo limitadas, un equipo de investigadores de Estados Unidos avanza en el desarrollo de un parche transdérmico biodegradable que podría transformar las prácticas actuales en porcinos.

Frente a este escenario, un equipo liderado por el Dr. Jeremy Powell, profesor del Departamento de Ciencia Animal de la División de Agricultura del Sistema Universitario de Arkansas (UADA), se propuso desarrollar un sistema alternativo: un parche de microagujas capaz de liberar analgésicos de manera sostenida durante siete días, para luego desprenderse y degradarse naturalmente sin generar residuos.

Los primeros resultados, publicados en octubre de 2025 en la revista RSC Pharmaceutics, muestran que el dispositivo es viable como método de administración transdérmica en cerdos, aunque todavía no logra concentraciones suficientes para un control efectivo del dolor.

El parche -de 2,5 por 2,5 centímetros- está compuesto por alcohol polivinílico, colágeno y quitosano, e incorpora microagujas solubles que liberan el fármaco de manera gradual. En los ensayos, fue aplicado en la oreja y el cuello de los animales para evaluar la absorción sistémica según el sitio anatómico.

Los investigadores utilizaron dos compuestos modelo: FITC-dextrano y flunixina meglumina (FLU). Los resultados indicaron que la absorción varía significativamente según la zona de aplicación. En el cuello, el FITC-dextrano alcanzó concentraciones plasmáticas entre 1,2 y 1,4 veces superiores a las obtenidas por vía oral o en la oreja. En tanto, los parches con FLU aplicados en la oreja lograron niveles detectables del fármaco hasta 72 horas después de su colocación, lo que sugiere una liberación sostenida.

Sin embargo, el principal desafío sigue siendo la eficacia clínica. Las concentraciones máximas alcanzadas rondaron los 2 microgramos por litro, muy por debajo de los 3 miligramos por litro necesarios para un adecuado alivio del dolor.

A pesar de esta limitación, el estudio aporta un dato clave: demuestra que es posible administrar fármacos de manera transdérmica en porcinos mediante microagujas, con buena tolerancia y sin reacciones adversas en los tejidos.

La investigación, iniciada en 2019 como una colaboración entre veterinarios e ingenieros químicos, también permitió identificar variables críticas para optimizar el sistema, como la selección del sitio de aplicación, las propiedades fisicoquímicas de los fármacos y la biocompatibilidad de los materiales.

Más allá del control del dolor, los especialistas destacan que este tipo de tecnología podría tener aplicaciones más amplias en la administración de medicamentos de acción prolongada en producción animal.

El proyecto fue financiado por el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, y el equipo ya se encuentra en la búsqueda de nuevos fondos para perfeccionar el diseño y alcanzar niveles terapéuticos efectivos.

En un escenario donde el bienestar animal gana cada vez más protagonismo, desarrollos como este podrían marcar un cambio significativo en la forma de manejar el dolor en sistemas productivos intensivos.

 

(Con información de AVMA News)

 


 

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