Un estudio liderado por el médico veterinario argentino Dr. Pablo Borrás y publicado recientemente en la prestigiosa revista Journal of Feline Medicine and Surgery Open Reports, aporta nueva evidencia sobre la presencia de tuberculosis felina en Buenos Aires (Argentina) causada por Mycobacterium bovis, una bacteria habitualmente asociada al ganado bovino pero con capacidad de infectar múltiples especies, incluidos los humanos.
El trabajo describe tres casos clínicos en gatos domésticos atendidos en un centro veterinario de referencia. Los animales presentaron signos diversos, entre ellos inflamación de ganglios linfáticos (linfoadenopatía), dificultad respiratoria y retinopatía granulomatosa, una lesión ocular que evidencia la diseminación sistémica de la enfermedad. Esta variabilidad clínica representa un desafío diagnóstico en la práctica diaria.
Para confirmar la infección, los profesionales utilizaron un enfoque integral que combinó citología, cultivo microbiológico y técnicas moleculares como la PCR. Además, mediante espoligotipado se identificaron dos patrones genéticos distintos de la bacteria -SB0140 y SB1780-, lo que permitió avanzar en la caracterización epidemiológica y comprender mejor la circulación del patógeno en la región.
En cuanto al tratamiento, los tres gatos recibieron una terapia combinada con rifampicina, claritromicina y doxiciclina, un esquema habitual en infecciones por micobacterias. Dos de los pacientes evolucionaron favorablemente y lograron recuperarse por completo, mientras que en el tercer caso el tratamiento no tuvo éxito, lo que pone en evidencia la complejidad de estas infecciones y la necesidad de intervenciones tempranas.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la identificación de una posible fuente de contagio: en uno de los casos, el consumo de carne cruda. Este dato refuerza las advertencias sobre los riesgos sanitarios asociados a dietas sin control microbiológico en animales de compañía.
Aunque la tuberculosis en gatos es considerada poco frecuente, su importancia radica en el potencial riesgo zoonótico. Es decir, la posibilidad de transmisión entre animales y humanos, especialmente en contextos de convivencia estrecha.
Los autores destacan que este tipo de reportes no solo amplía el conocimiento clínico sobre la enfermedad, sino que también subraya la necesidad de fortalecer el enfoque de “Una Salud”.
En un contexto donde Mycobacterium bovis sigue presente en la producción ganadera, los especialistas recomiendan incluir la tuberculosis dentro de los diagnósticos diferenciales ante cuadros respiratorios o ganglionares crónicos en felinos, así como extremar medidas de prevención en la alimentación y manejo sanitario de los animales de compañía.