A pesar de los avances tecnológicos y farmacológicos de las últimas décadas, la muerte perianestésica (MPA) sigue siendo una de las mayores preocupaciones para los profesionales de la salud animal. Un nuevo estudio publicado en el Journal of Veterinary Diagnostic Investigation bajo el título "Perianesthetic death in dogs and cats: a scoping review" ofrece una mirada integral sobre este fenómeno, recopilando evidencia de las últimas décadas para entender por qué se pierden pacientes en el quirófano y qué se puede hacer para evitarlo.
El estudio, liderado por investigadores de universidades de Canadá (Saskatchewan y Calgary), subraya que, si bien la incidencia de muertes ha disminuido gracias a la mejora en los procedimientos, todavía existe una variabilidad significativa. Uno de los datos más relevantes que resalta la revisión es el impacto directo de la implementación de Estándares de Calidad Médica (MQS).
Según el informe, en hospitales donde se aplicaron auditorías clínicas y protocolos estandarizados, la tasa de mortalidad se situó en torno al 0,074% (7,4 muertes por cada 10.000 procedimientos). No obstante, esta cifra puede fluctuar dependiendo de la complejidad del paciente y del entorno de la práctica.
La revisión identifica pilares fundamentales que influyen en el desenlace anestésico:
1-Estabilización del paciente: La evidencia reafirma que un paciente mal compensado antes de entrar a cirugía tiene probabilidades drásticamente mayores de sufrir complicaciones fatales.
2-El rol del monitoreo: El uso sistemático de la oximetría de pulso y otros métodos de monitoreo constante se consolidan como las herramientas que más vidas han salvado en el periodo perianestésico.
3-Diferencias por especie: El estudio profundiza en cómo los riesgos varían entre perros y gatos, sugiriendo que las estrategias de monitoreo deben ser personalizadas y priorizadas según la especie y su condición fisiológica particular.
Para el profesional veterinario argentino, el estudio deja una lección clara: la seguridad no solo depende de la droga elegida, sino del sistema de trabajo. La investigación menciona que el monitoreo postoperatorio es tan crítico como el intraoperatorio, ya que un porcentaje significativo de los decesos ocurren durante la recuperación, cuando la vigilancia suele disminuir.
Este trabajo científico no solo sirve como una actualización académica, sino como un llamado a la acción para las clínicas y hospitales veterinarios. La capacitación continua del personal técnico y la inversión en equipos de monitoreo básico no son un lujo, sino la base para reducir la mortalidad a su mínima expresión.
Como indica la revisión, el objetivo final de recopilar esta información es mejorar la medicina basada en la evidencia. En un contexto donde los tutores de animales de compañía demandan cada vez mayor seguridad, estandarizar los procesos anestésicos se vuelve un imperativo ético y profesional.